Redacción Deporpress | La prolífica nadadora tinerfeña del Midayu Tenerife, Michelle Alonso, ha vuelto de Tokio con una medalla de oro -con récord mundial- y un diploma olímpico, dentro de su tercera participación paralímpica en los Juegos disputados en la capital nipona. Dentro de su base de éxitos continuados, Alonso describe junto a su entrenador José Luis Guadalupe cuál es el secreto que le ha llevado a rendir a tan alto nivel, a través de un método que ha descrito en un reportaje concedido a Diario de Avisos. La ‘sirenita’ utilizó el ‘método Katinka‘, inventado por la propina nadadora y entrenador del Midayu Tenerife. Ello consiste en un ‘código secreto’ que ambos utilizan para sacar su mejor versión.
El origen
Como describe en el artículo, Katinka Hoszzú es una de las nadadores de mayor prestigio a nivel mundial. La deportista húngara fue una de las invitadas, durante el pasado mes de mayo, al XIX Trofeo Open de Natación Ciudad Santa Cruz de Tenerife, coincidiendo con su preparación en la isla para los JJ.OO de Tokio. La ‘Dama de Hierro’ se midió con Alonso, ganándole una prueba la tinerfeña en los 50 metros braza, con un registro de 32.54 frente al 33.57 de la húngara. Luego, intercambiarían posiciones en los 100m braza, pero Michelle lo paraba en 1.12.50, por debajo del récord del mundo.
“Yo el día de la prueba estaba muy nerviosa. Incluso tenía ganas de vomitar de los nervios. Entonces Guada me dijo que fuera un poquito más rápido de lo que nadé contra Katinka”, recuerda la tinerfeña, mientras que su coach lo aclara mejor: “A ella no se le puede explicar el ritmo al que tiene que ir. A ella le tienes que explicar en base a ritmos de sensaciones que haya pasado. Esa sensación de aguantarle el ritmo a Katinka es lo que le recordaba yo antes de la prueba. Le decía: tienes que nadar como con Katinka, pero un poco más fuerte. Y así fue como el ritmo Katinka fue la clave para que ella entendiera que tenía que vaciarse. Ella no entrena por frecuencias o por número de brazadas, ya que si se pone a pensar, se va a distraer y termina por perder el control. O sea que todo lo hacemos por sensaciones”. Y así fue como la magiar, sin quererlo ni saberlo, inspiró a la sirenita para que lograse una nueva presea de oro, la tercera tras las logradas en Londres y en Río, además del récord del mundo.