Skip to main content Scroll Top

Cronología de una reconciliación a medias

Redacción Deporpress | Cronología de una reconciliación a medias. El representativo blanquiazul y el enganche lagunero han unido sus caminos de forma oficial, en un acuerdo a tres bandas donde los insulares concluyen de forma fructífera con un interés que venía de atrás, así como con el jugador cumpliendo su objetivo de jugar en el club de su tierra.

El vínculo de Maikel Mesa y el Tenerife ha estado lleno de amores y desamores. La hemeroteca ha vivido un sinfín de capítulos, donde esa tensión se ha ido rebajando con el paso del tiempo, desde unas declaraciones más polémicas e incendiarias hacia una tendencia del futbolista que se ha ido inclinando hacia dicha reconciliación progresiva.

Mesa pasó por las categorías inferiores del Laguna y el Tenerife, justo antes de marcharse a Osasuna. Fue abriéndose hueco en diferentes equipos de la península hasta ganarse su puesto en el fútbol profesional por méritos propios.

La etapa de mayor convulsión llegó con su fichaje por Las Palmas. Desde el “me siento amarillo desde siempre” hasta “el Tenerife es un club que me da un poco igual”. Tampoco ayudó a ganarse la simpatía de los aficionados tras su gol en el Heliodoro en un partido de pretemporada, donde se besó el escudo de la UD.

No obstante, su salida del club grancanario permitió que su discurso se tornara hacia un tono más neutral y progresivamente más cariñoso hacia el club de su tierra. Ya en el Albacete, comentó antes de un encuentro con los tinerfeños que “era especial”, recordando con positivismo su paso por la factoría de Geneto. “Los recuerdos son buenísimos. Estuve desde primer año de alevín, entrando siendo benjamín… y llegué hasta cadete. Fue una buena etapa de formación, estando en mi casa y en el representativo de la isla”.

Su actitud más beligerante rebajó tensiones, pero la brecha seguía siendo palpable. Su nombre sonó con fuerza el pasado mercado de verano, dentro de la política de repatriación de Mauro Pérez como nuevo director deportivo, pero finalmente la presión popular jugó en contra para su reclutamiento, llevándoselo Cordero al Zaragoza a coste cero, por lo que Ángel se convirtió en la cara solitaria de la ‘vuelta del hijo pródigo’.

Gran parte del perdón de la afición birria hacia Maikel Mesa llegó en la previa del último Zaragoza – Tenerife en La Romareda, dejándose querer para una vuelta a corto plazo. “A todos nos haría ilusión jugar en el equipo de nuestra tierra. Ojalá se dé hacerlo en el Tenerife. Sería un orgullo. Siempre quise jugar porque soy de allí. No se dieron las circunstancias en mi carrera y el año pasado hubo un acercamiento importante, pero esto es fútbol”.

Esas palabras, unido al ‘mea culpa’, alivió una brecha que aún no ha cicatrizado del todo. “Seguramente me equivoqué. No hice una excepción ese día, celebrándolo señalándome el escudo –en el partido cuando marcó con la camiseta de Las Palmas contra el Tenerife en el Heliodoro –. ¿Pude ahorrármelo? Por su puesto. Ahora, soy más maduro. Uno puede cometer errores, pero también enmendarlos. Me equivoco una, pero no dos veces. Metí el gol –al Tenerife en su último reencuentro-, pero no lo celebré por respeto”.

No obstante, el amplio abanico de aficionados blanquiazules sigue dividido con su fichaje. Desde aquellos que firmaron su reconciliación con Mesa, a otros que no olvidan ni perdonan. Pese a ello, Mauro Pérez da un paso más en su política de repatriación, reclutando a un jugador que ya tuvo en su etapa como director deportivo en Albacete. Será el tiempo el que cure o mantenga heridas. Y el balón jugará un papel fundamental para que la amplia mayoría de la afición y Mesa hagan las paces.