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Mercado

Por @rondoscutillas

El CD Tenerife tiene ante sí un reto del que dependerá buena parte de su futuro y de sus esperanzas del presente curso. Apenas quedan dos jornadas antes del parón navideño y, en ellas, va a jugarse seis puntos que decidirán la distancia hacia la zona del playoff con la que afrontarán la segunda parte de la competición. Enero es el mes de la esperanza. El de tratar de acertar con lo necesario para poder competir con más garantías que las actuales y, sobre todo, es el salvoconducto para ilusionarse con una meta que hoy está a apenas un punto.

La empresa no es sencilla. Primero hay visita al campo del líder, al que urge parar la mala racha de 1 punto sobre 9 posibles que le ha hecho perder la ventaja que había construido durante el último trimestre. Asaltar al Levante en su campo parece misión imposible, pero si el Tenerife logra adelantarse puede sembrar de dudas el panorama granota. Luego será el turno de recibir al Alcorcón en el Heliodoro. Pero me niego a buscar el dato de la última vez que este equipo se fue de vacaciones de Navidad consiguiendo una victoria porque no quiero desmoralizarme.

El empate ante el Huesca (1-1) fue una oportunidad desaprovechada para pisar, por vez primera en casi dos años, el sitio en el que todo el mundo quiere vivir. Los oscenses desnudaron las carencias del grupo que dirige Martí que, por esas cosas que tiene el fútbol, tuvo varias ocasiones para haber cerrado el partido y, al final, casi lo pierde. El Tenerife hizo los mejores primeros 20 minutos como local de la temporada. Aplastó a su rival de salida pero, luego, fue quedándose sin argumentos y, lo que es peor, con la sensación de que, salvo Aarón Ñíguez, lo que había en el banquillo tampoco mejoraba lo que ya estaba sobre el césped.

Guste o no en el vestuario, es tiempo de hablar de refuerzos. Sin que esta opción suponga una falta de respeto para los que saltan cada fin de semana a defender la blanquiazul. El domingo el equipo lo dio todo. Trabajó y se vació para intentar conservar la renta que había obtenido a través del tempranero gol de Aitor Sanz, pero se vio desbordado por un Samu Sáiz que da recitales cada vez que aparece por el Heliodoro.

También se ha hablado bastante sobre la gestión de Martí a la hora de corregir el desaguisado que le hizo el Huesca en la segunda parte. Un dato. Anquela, que según algunos dio un recital táctico, lleva hoy los mismos puntos que el Tenerife. Así que, obviando cualquier permuta en forma de sustitución, yo habría invertido la cúspide del trivote cuando las cosas se pusieron realmente feas. Crosas, que físicamente sigue muy justo, terminó desbordado por delante de la defensa y quizá le hubiese venido bien tener al lado a Vitolo o Aitor Sanz a la hora de intentar frenar el torrente de fútbol que se le vino encima.

Espero que la prudencia abandere los inminentes movimientos que habrá para mejorar al equipo. Airear negociaciones y mostrar que tienes dinero son los dos primeros movimientos para fracasar. Pagar a alguien por encima de su valor nunca resulta en el Tenerife (Julio Álvarez es el ejemplo más recurrente). Y  derrochar tampoco es sinónimo de éxito. El Mallorca, en enero pasado, pagó las cláusulas de Óscar Díaz y Lago Junior y los rodeó de jugadores ‘caros’ como Ortuño, Salomao o Colunga. Ese despilfarro solo le sirvió para salvarse de bajar en la última jornada y quedarse a seis puntos del Tenerife. Espero que Serrano, que se juega su última bala en las próximas semanas, acierte y no dilapide el poco patrimonio económico con el que cuenta la entidad para intentar crecer con lo que le ofrezca el mercado.