por @juanjo_ramos
El Real Madrid es, esta misma semana, el mejor ejemplo de que en deporte todo cambia con un mal resultado.. o uno bueno. Así, a la mayor racha de partidos sin perder de la historia le ha seguido la eliminación copera del conjunto blanco y la sensación de que la Liga no está tan encaminada como parecía. Por si fuera poco, el Nápoles (rival en Champions) crece en la Serie A y el Valencia (partido pendiente por el Mundialito de Clubes) no parece tan débil como en la fecha original en la que debió jugarse el encuentro. Hoy, hasta los madridistas más orgullosos, están preocupados.
Ahora lloverán los palos. En la Liga fue Keylor Navas el señalado por la derrota en Sevilla. No fue su noche más feliz, eso es cierto. Pero de ahí a dudar de su capacidad para defender la portería merengue… Otra cosa es que se considere que ahí debería estar un guardameta de primer nivel. Pero convertir al costarricense en un paquete de la noche a la mañana, chirría.
En la Copa le ha tocado a Danilo (el rival más débil) y a Benzema. Lo del francés, que participó indirectamente en los dos goles merengues, también canta. Es un delantero espectacular, pero no es tan efusivo ni contagioso como otros nueves. En Madrid gusta más lo voraz. El punta que muerde más que el que acaricia el balón y aporta criterio. Por eso, con Benzema siempre ha existido esa relación de amor-odio.
Traslademos el foco a la Isla. Hoy las aguas parecen tranquilas. El Tenerife nada en el play off y sueña en grande. Además, ha cerrado su primer fichaje (Tyronne) y anda encaminando el segundo (Rachid). Más allá de los intentos por emponzoñar de los de siempre (la semana pasada fue la salida de Crosas y esta semana la cantera), la realidad responde con un club más cercano (mejor trato con las peñas y afluencia creciente en el Heliodoro gracias a las promociones) y resultados deportivos que (siempre) tiran del carro.
Pero el camino es largo aún. Quedan 20 partidos y habrá tramos peores. Puede que hasta se vean los blanquiazules fuera de los seis primeros en más de una jornada. Conviene ahora que se ha demostrado que el equipo de Martí puede meterse en la lucha por el ascenso hacer un esfuerzo para memorizar esta imagen y recordarla cuando vengan mal dadas. No siempre se trata de buscar culpables, de que lluevan palos. A veces, casi siempre, es mejor buscar las causas para que no se repitan. Es mejor el diagnóstico para realizar un tratamiento que para castigarnos.
A los hechos me remito. En estos meses, se ha discutido la calidad de la plantilla, el nivel de preparación del entrenador, la capacidad de Alfonso Serrano para fichar y la ambición del consejo de administración para aspirar de verdad a grandes cotas. Pues todos ellos tienen, a día de hoy, al Tenerife quinto de Segunda. Igual no eran tan malos.