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Mejor hablar de la #EURO2016

por @juanjo_ramos

Siempre me han fascinado los grandes eventos y la Eurocopa, más ahora con 24 selecciones, es uno de ellos. Por eso, tengo en la memoria aquel gol de Maceda a Alemania en el 84, el error de Arconada después, la Holanda de Van Basten, Gullit y Rijkaard en el 88, el milagro danés del 92, los malditos penaltis contra Inglaterra en el 96, el que falló Raúl contra Francia en el 2000, la lección de Grecia en 2004 y, por supuesto, los títulos españoles en 2008 y 2012.

En esta edición, la gran novedad no pasa por el estado de forma de alguna de las grandes. Ni siquiera por el relevo generacional español. Son las selecciones pequeñas. Me encanta ver a Gales, Albania o Islandia en una cita así, compitiendo e ilusionando a su gente. Tanto que Bale y los suyos ya celebraron su primer triunfo, los albaneses estuvieron a dos minutos de darle un susto a la anfitriona y los islandeses le empataron a Portugal en su estreno.

Nos propusimos en El Día hacer algo distinto de la Eurocopa durante cada jornada. Y de ahí han salido reportajes sobre la evolución de algunos de estos países que se han clasificado, el recuerdo al último anfitrión campeón (Francia), a la vez que España se retiró para no enfrentarse a la URSS por orden de Franco, el conflicto irlandés en el fútbol o el repaso a la trayectoria de dos personajes ligados a la historia del CD Tenerife: Jupp Heynckes, que ganó con Alemania la Euro del 72, y Marc Wilmots. Este, ahora seleccionador belga, ahogó nuestros sueños marcando el gol de Schalke que nos dejó sin final en 1997.

Es sano bucear en estos datos. Y también ponerse delante del televisor para descubrir que Cristiano Ronaldo no tapa la calidad emergente de Guerreiro o Renato. Que dejar en el banquillo a Pogba y Griezmann es pecado. O que nunca es tarde para triunfar como demuestra Payet. Incluso, que los mejores no siempre están en las mejores selecciones. Hysaj, Alaba o Hamsik valen como ejemplo.

También nos sirve esta Eurocopa para recordar que salvajes hay en todos lados. Por eso, nunca hay que dejar de vigilar. Me preocupa la actitud de los hinchas radicales rusos. Pero más aún que se vaya a jugar un Mundial en su país dentro de dos años.

Todo esto vale para evadirse del habitual triunfalismo español. Después de ganar 1-0 y muy al final a la República Checa, algún medio se preguntaba ya qué tercero le tocaría a España. Vamos, que la hicieron líder del grupo sin jugar contra Turquía y Croacia. También de los debates insulsos como el De GeaCasillas, que resolvió Del Bosque con naturalidad pese al “caso Torbe”.

Y ustedes se preguntarán: ¿Escribe sobre la Eurocopa esta semana? Sí. Es el momento. Y así uno se evade de las elecciones del Tenerife. Sigo guardando un prudente silencio. Lo prometí y lo cumplo.