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Media Liga

por @juanjo_ramos

Queda media Liga y parece mentira. Han sido 22 largas semanas (contando el descanso navideño) desde que allá por el 20 de agosto comenzó el Tenerife la competición en Tarragona ante un Nástic, rival de este domingo, que ya pintaba mal por entonces. Aquel partido fue un anticipo de lo que nos esperaba: un equipo timorato, poco competitivo y casi siempre a remolque fuera de casa. 

Desde entonces, hemos tenido tiempo de echarle la culpa a todo el mundo. Hubo cambio de entrenador (Oltra por Etxeberria) y de director deportivo (Moreno por Serrano). Además, han salido tres jugadores (Aveldaño, Bryan Acosta y Chilunda) y han llegado otros cuatro (Dos Santos, Lasso, Racic y Coniglio). Y aún faltan entre tres y cuatro bajas, además de dos o tres fichajes. Demasiados cambios para que la cosa tenga un final feliz. 

Somos víctimas de nuestro autocanibalismo. La ansiedad ha fagocitado un proyecto que nació torcido y en el que todos hemos colaborado a la hora de complicar el diagnóstico. Menos estabilidad ha habido de todo en este Tenerife. Conviene recordarlo ahora que el mercado de invierno enfila su recta final para que, una vez cerrado, no sigamos buscando culpables y nos centremos en salvar nuestro lugar en el fútbol profesional. 

Si no es así, Oltra será el siguiente en caer. Y con dos cambios de entrenador miraremos a la cara al descenso con el miedo que nunca creímos real en 2011. De momento dura la ilusión. Esa artificial que ya tuvimos en agosto. Porque aquí valoramos a los fichajes antes de verlos jugar y rendir. Pero antes que nos dé por retomar la senda de la autodestrucción, me agarro a esa ilusión. A ver si los resultados la hacen real.