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Mauro Pérez pone como espejo el ‘modelo Heynckes’

Redacción Deporpress | Mauro Pérez pone como espejo el ‘modelo Heynckes’. El director deportivo concedió una entrevista y extensa entrevista a LaLiga, donde habló de su currículo deportivo, de su vuelta al club de la isla y de la idiosincrasia de la misma. Durante la misma, habló sobre el estilo de Jupp Heynckes. «Creo que debe ser el camino, siendo un equipo con ritmo, vertical y que también sabía jugar al fútbol, juntándose cuanto no tenía el balón. Era un modelo mixto», expresó.

Tenerife.- “Es el equipo de mi tierra, donde jugué en el año 91. Ahora, llego en el 2023. Estoy contento porque tengo a toda mi familia, estando cerca de ellos. Llevaba mucho tiempo lejos de la isla. Me siento responsabilizado porque vas por la calle y la gente te conoce. Es preferible llegar a un club como este cuando se tiene experiencia. En la península, los clubes son más de ciudad; en Tenerife, somos 950.000 habitantes donde no son solo del club los de Santa Cruz, sino que hay mar alrededor y eres del Tenerife o del Tenerife. Por tanto, el arraigo y la presión son muy grandes. Hubiera dicho que sí ahora y antes. No habría nada más bonito que subir al equipo a Primera División”.

Retoques en la plantilla.- “La decisión más importante es marcar el rumbo que quieres. Hay mucho contrato corto, jugadores cedidos… De modo que construir el modelo de juego que gusta históricamente al club y a la afición es difícil crearlo, ya que a veces el mercado no te da la capacidad suficiente para adquirir ese tipo de futbolistas. Hay que reinventarse constantemente. En Tenerife, tenemos esa base sólida. Desde el consejo y de mi intención, queremos construir en torno a esa base, con ese sentido de pertenencia por llevar 2-3 años en el club. Si somos capaces de incorporar a esa cantidad de fichajes determinada, podemos ser muy competitivo. El mercado de Segunda es de jugadores libres o que rescinden, así como traspasos bastante asequibles. A todos los directivos, les pido que me dejen hacer dos apuestas, de nivel económico bajo y como apuesta de futuro. Con traspasos mayores, resulta más complicado».

Modelo de juego.- “Siempre divido a las islas en dos partes: orientales y occidentales. En las orientales, son futbolistas físicamente menos dotados, más delgados y más rápidos, con más calidad, siendo más ‘brasileños’. En las occidentales, somos más altos, fuertes y competitivos, pero con menos cantidad, siendo más ‘argentinos’ o ‘uruguayos’. Uno intenta implementar en función a eso, escarbando en la historia, hablando con los jugadores históricos de la entidad… En ciertos sitios, se aplaude más el caño, mientras que en otros el tackling. El Tenerife es un mix. En los años 50, eran más aguerridos. Con la época de Valdano, se trajo jugadores de mucha calidad y de élite. Luego, vino Heynckes y creo que ese debe ser el camino, siendo un equipo con ritmo, vertical y que también sabía jugar al fútbol, juntándose cuando no tenía el balón. Es un modelo mixto. Era tan competitivo que estaba entre los cinco mejores de la Liga. Sin perder la perspectiva y bajar a la tierra, debemos optar a eso con los medios que tenemos. No podemos traer a un entrenador extremadamente de combinación cuando el equipo ha sido sólido, de bloque medio-bajo, aprovechando los contraataques y contundente en defensa. Si le damos una vuelta a todo eso, habría que traer quince futbolistas nuevos”.

Proceso de elección del técnico.- “Antes era un obsesionado de la metodología. El tiempo me ha dicho que es importante, pero más la gestión. He visto entrenadores justos metodológicamente, con cuatro o cinco conceptos, pero con un liderazgo y carisma donde sus equipos vuelan”.

Captación de fichajes.- “El club entiende que prefiere tener jugadores con contratos medios o largos, ya que entiende que da una estabilidad y con el proyecto de ascender. Si no se lo juega a cada partido, creemos que desde la tranquilidad y esa confianza puede lograrse el objetivo. Evidentemente, las cesiones son importantes porque te da la capacidad de incorporar a futbolistas en crecimiento que en el futuro pueden jugar competiciones europeas.

Tinerfeñizar’ al equipo.- “Me inventé el verbo y se le dio mucho bombo. Cuando estaba fuera, me preguntaba por qué algunos no estaban o no habían pasado por el club, siendo de allí. Hay una amalgama de futbolistas de la isla con ese sentimiento de pertenencia que intentaré aprovechar al máximo. Si tiene el nivel adecuado y las condiciones económicas se adaptan, en igualdad de condiciones, preferiré a uno sobre otro. Ahora, el DNI solo lo miro en igualdad de condiciones. Si encuentro a uno con más calidad, lo traeré, aunque no sea de aquí”.

Cantera.- «Estamos planificando la pretemporada. Tenemos el número de futbolistas planificados para el primer equipo. Cinco futbolistas vienen de cesión y tendrán ocasión de estar con nosotros para intentar quedarse. Yo estoy encantado de darles esa oportunidad y confío en muchos de ellos para quedarse, así como de varios que pueden subir. Pero debemos tener claro que el salto de Tercera RFEF a Segunda División, en función del talento del jugador. Hay procesos evolutivos, pero otros son día de un día para otro. Su nivel futbolístico y de madurez personal influye mucho. Hay chicos a los que tiras a lo mejor al Heliodoro, El Molinón o La Rosaleda y les supera, pudiendo cargártelo a pesar de que con otro camino podría haber sido un jugador importante. Debes saber si está preparado para saltar al campo, perder un balón, etc.».

Teto.- «Es un jugador que se ha ido reinventando. Es un ’10’, un mediapunta que recibe bien a espaldas de mediocentros rivales, con pase y gol. En el dibujo del míster, se ha adaptado a jugar por fuera, a hacer grandes distancias para ayudar al lateral, a meterse por dentro… Todo eso hace que el futbolista tenga mayores registros. Pero lo más importante es que juega igual en el primer o segundo equipo, al igual que David».

Vender.- «Las grandes ventas, a excepción de la de Milla, fueron todas de canteranos: Nano Mesa, Ayoze Pérez, Jorge Sáenz… Quienes te den los ingresos, van a ser su mayoría de tu cantera. Cuando se fichó a Milla por 500.000 euros, me pareció arriesgado; y lo vendieron en cinco millones, siendo una operación espectacular».

Organización de un club.- “La versatilidad te enriquece. Si te cierras cuando vas a otro club con una forma distinta de trabajo, te limita. Estuve en el Rayo, Getafe o Lugo, clubes presidencialistas donde el presidente se juega su dinero y toma decisiones, en los que nosotros como empleados orientamos a la hora de hacer unas cosas de una forma u otra, pero ellos deciden. Eso pasa en todas las empresas. En el Albacete, el presidente vivía en el extranjero y había un nexo mediante un CEO, donde había incluso más libertad. Ahora en el Tenerife, el nuevo consejo ha traído a un consejero deportivo (Juan Guerrero) que es la parte más alta del club. Nos adaptamos, trabajamos, proponemos e intentamos convencer. Lo positivo es que este modelo deportivo es consensuado y democrático. Me enriquece como trabajador y persona trabajar con distintos modelos”.

Completar el equipo.- “El míster ha decidido no continuar y nosotros no podemos parar. Tenemos que ir adquiriendo y cerrando futbolistas, independientemente de que el entrenador esté o no cerrado. Cuando esté cerrado, tenemos que trabajar de forma conjunta. El éxito y el fracaso son de todos, no de uno. Si vamos en equipo, logramos ese pegamento para que las decisiones sean más acertadas. Hay distintos procesos en diferentes zonas”.

De entrenador a director deportivo.- “Me operé de la rodilla a los 26 años y a los 29 empecé a entrenar. Pasé por todas las categorías, pero en Canarias, el boom de los representativos en Segunda B se fueron cayeron con todos los equipos, por lo que todos nos quedamos en Tercera y el salto a Segunda B tenía que ser fuera. Después de entrenar diez años en Tercera, surgió la ocasión de incorporarme al Rayo Vallecano con Ramón Planes, dentro del análisis táctico y cuerpo técnico. Por las tardes, estaba solo en Madrid e iba con él a aprender para la dirección deportiva. Nunca pensé en que fuera a ser director deportivo. El fútbol debe guiarnos por el camino donde cree que podemos aportar más. Cuando me di cuenta, estaba en Primera División con el Getafe y Ramón Planes era secretario técnico. Ese año fue muy bueno, con grandes incorporaciones –incluyendo a Amath, Gaku y Ángel-. Estuvimos a punto de entrar en competición europea, a pesar de tener el presupuesto más bajo. Eso nos catapultó, ya que Planes pudo ir al Barcelona y yo como director deportivo al Albacete”.

Segunda División.- “Es una categoría de orden táctico, de grupo y de cohesión. Si el técnico consigue aunar y hacer creer a ese grupo, más al staff, que haya buen ambiente, que el entorno ayude y se consiga esa cohesión… He visto a clubes como Éibar, Alavés o ahora el Albacete que han peleado con esos grandes en esos momentos puntuales”.

Albacete.- “Tuvimos un buen año, entrando en playoff y donde incluso pudimos entrar en ascenso directo si no se hubiera escapado un partido contra el Granada. En el segundo año, no fue tan bueno. Nos pilló también en temporada de pandemia y los tres que no jugamos playoff nos lo jugamos todos en la última jornada: Deportivo, Málaga y Albacete. Era recuperar, activar, jugar… Muy complicado. Ahí me di cuenta lo difícil que es ser jugador de élite. Arrancamos mal, hubo cese de entrenador (Ramis), luego reaccionamos y al final di un paso al costado, hablando con la propiedad con quien me unía una relación de años anteriores, decidiendo que se había acabado mi trayecto. Fue una pena, ya que me habían tratado muy bien. Estuve cinco meses parado para luego incorporarme al Lugo”.

Lugo.- “El reto era apasionante. Éramos el segundo presupuesto más bajo, pero hicimos un gran trabajo. Rubén Albés había salvado al equipo en la temporada anterior e hicimos un equipo cohesionado entre directiva, dirección deportiva y cuerpo técnico. Estamos allí alejados, con trayectos en guagua de 10-11 horas. Apuntamos a jugadores que apuntaban alto pero que no pasaban el mejor momento de su carrera; y esos jugadores jóvenes por los que los grandes quizás no se habían decidido a dar el paso. Tenía un año más de contrato y creía que había que cambiar ciertas cosas, pero no encontramos la fórmula de acercarnos. Prefería dar otro paso al costado, pese a tener uno más de contrato. Me gusta trabajar en sitios donde me sienta feliz y realizado”.