Por @pabloalbelo
Minuto 84. El balón vuela desde la izquierda, Roberto sale a destiempo y Arzo aprovecha para, imponiéndose a la defensa, establecer el empate a uno en un partido que el Tenerife tenía totalmente controlado y que mereció ganar. Antes de seguir con este debate hay que dejar clara una cosa. Es un error. Un error grave. Pero igual de graves fueron los dos rechaces que Sergio Aragoneses dejó en los pies de Gerard Moreno y de Sandaza que nos quitaron, como mínimo, dos puntos, ya que ambos encuentros se perdieron por 0-1.
Sin embargo, solo algunos se atrevieron a criticar al que era santo y seña del tinerfeñismo. Pero esta semana, todos los oportunistas, los que estaban esperando a Roberto en la bajadita, salieron a pasear para matar al pibe. Que si “no es seguro”, que si “ya lo veía mal” y demás hachazos se han escuchado durante esta semana para criticar la actitud del icodense. Creo que sería bueno separar dos aspectos: su juventud y su rendimiento. Lo primero le pudo jugar una mala pasada el domingo ante el Zaragoza, ya que quizás a un portero más veterano no le hubiera pasado (o sí), pero lo segundo creo que no deja lugar a dudas.
Lo que no podemos hacer es que los árboles no nos dejen ver el bosque. “Es que minutos antes hizo un paradón”, se escuchaba. Claro, pero esto no son cromos, y a un portero, quizás tristemente, se le mide más por sus errores que por sus aciertos, así que no le puedo cambiar una buena parada por esa fatídica acción. Pero el rendimiento se mejora con partidos. Si ahora nos lo cargamos creo que flaco favor le estaríamos haciendo al pibe por un error. Un error que costó dos puntos, porque hay que exigirle, pero solo un error. Toca apoyarle y esperar que en los partidos que juegue se impongan las buenas acciones a los errores, como ha pasado hasta ahora.