Redacción Deporpress | Los números de Pepe Mel contra el Tenerife invitan al optimismo. Malos recuerdos guarda de sus precedentes con el equipo blanquiazul: ni como entrenador ni como jugador. Catorce cruces como técnico y ocho vestido de corto: ganó cuatro.
El madrileño vería los toros desde la barrera por primera vez en el año 2000. Fue el año del ascenso con Rafa Benítez. Enfilado dentro del Real Murcia, no pudo ganarle. Martí marcó en casa (1-0) y Lussenhoff rompió las tablas en La Condomina (0-1). El Tenerife lo firmaría precisamente en el proyecto en Primera, una vez conocida la marcha de Rafa Benítez al Valencia. Fue cesado 26 jornadas más tarde, en detrimento de Javier Clemente. Los insulares no salvaron la categoría.
El regreso a Segunda derivó en una serie de cruces consecutivos entre 2002 y 2005. Cayó derrotado con el Getafe (1-0, 2003) y Alavés (1-0, 2003), mientras que firmó igualmente tablas con los vitorianos en Mendizorroza (1-1, 2004), así como con el Poli Ejido en 2005 (1-1 en el HRL, 2-2 en el Municipal de Santo Domingo).
Con el año del último ascenso a Primera con Oltra, el actual instructor amarillo vivió otra pesadilla contra los blanquiazules. Nino y Juanlu Hens hicieron que se fuese de vacío con el Rayo Vallecano (2-0, 2008). En Vallecas, la superioridad de los tinerfeños no se vio traducida (0-0).
Su mejor momento contra el Tenerife fue dirigiendo al Betis. Sumó tres de cuatro. Las dos primeras, el curso del descenso a los infiernos: 0-3 en el HRL (2010), 3-1 en el Benito Villamarín (2011). La pesadilla en clave blanquiazul volvería en 2015: los béticos pasaban por encima de los insulares (3-1), quien se tomaría su revancha con un cuadro verdiblanco ya ascendido y con los de Raúl Agné salvando la categoría (2-0 en 2015, con goles de Suso e Ifrán).
La última coincidencia, única hasta la fecha en derbi canario, se remonta a mayo. Carlos Ruiz se disfrazó de héroe para tirar por tierra el plan de Mel. Primero, con un cabezazo certero de estrategia; luego, regalando un balón perfecto a Naranjo (2-1).
Como jugador tampoco guarda gratos recuerdos. Cedió vistiendo en el filial merengue (3-0, 2-4, 1-3 y 1-1 entre 1984-1986). No cambió la historia con el Castellón (1-0 en el HRL, 1-1 en Castalia). Si marcó en dos ocasiones a los tinerfeñistas: en la 88/89, daba el tanto del triunfo a los castellonenses (1-0); ese año, el Tenerife subía a Primera. Y en la 90/91, su acierto desde el punto de penalti rescató un punto en Sevilla (Betis 1-1 Tenerife).