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Marmota

Redacción Deporpress | Fútbol nuevo y vicios viejos. El Tenerife llevaba tres meses parado, pero retomó la competición con su peor cara. La que, desafortunadamente, hemos visto ya más veces de las deseables. Y la que, cada temporada, le impide crecer en la clasificación. No fallan los blanquiazules cuando visitan a un rival en apuros. Llevaba el Fuenlabrada 14 jornadas sin ganar y, cómo no, el Tenerife acude al rescate para darles aire y seguir engordando su leyenda de resucitador. Ha pasado infinidad de veces. Incluso en la presente campaña. Pero nadie es capaz de dar con la manera de desactivar la bomba antes de que estalle.

El guión de estos partidos es repetitivo hasta la saciedad. Lo hemos visto tantas veces que ya cansa. Aburre ver cómo el Tenerife es mejor que su adversario en casi todo. Menos en las áreas. Y que los que estén sobre el terreno de juego no recuerden que a este deporte llamado fútbol solo se gana marcando goles. Y evitándolos. Luego tenemos el capítulo de los regalos. Estamos familiarizados con el hecho de que este equipo decida que sea Navidad en junio. En febrero. O en cualquier otra época del año. Pasó en Riazor. Y ha vuelto a suceder en el Fernando Torres. El consuelo es que, aunque Las Palmas lleve sin ganar desde diciembre, ya no hay más derbis este curso.

El error individual, que suele aparecer también con más frecuencia de la deseada, le ofrece al rival el partido que busca. Entonces el Tenerife no reacciona. Se vuelve más impreciso. Se le baja la persiana al llegar al área adversaria y carece de una herramienta eficaz, salvo las cabalgadas de Milla, para intentar hincarle el diente al partido. Poco bagaje para un equipo que, al menos, no quiera sufrir innecesariamente. Sobre todo cuando pierden 93 balones en todo el partido o si, incluso, contemplas que nadie es capaz de dirigir un solo disparo entre los tres palos en los 45 minutos que estuvo por detrás en el marcador.

Lo mejor es que no hay apenas tiempo para lamentarse por este decepcionante comienzo de la ‘mini temporada’ de 11 jornadas. El lunes estará el Málaga por el Heliodoro y los blanquiazules tendrán que sacar, de verdad, su mejor versión para que la angustia no se adueñe de su vestuario. Lo deseable ahora es que los jugadores se recuperen cuanto antes y que, cada uno de ellos, ponga todo lo que sea necesario para que el de Fuenlabrada sea, al menos por un largo periodo de tiempo, el último día de la marmota.