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Marejada (9-9-14)

Por @beatrizpalmero

Más de uno habrá bailado en alguna verbena al ritmo de la Marejada de Roberto Antonio, en uno de esos momentos en los que tus pies se mueven solos, a pesar de que la canción no nos habla precisamente de un momento feliz. Porque las marejadas tienen eso, te portan de un lado a otro y no sabes muy bien donde te van a llevar las olas la próxima vez y si tendrás fuerza para no sucumbir a sus embates.

En ese momento está el Tenerife. Aún no hay borrasca, pero a su alrededor hay, como bien define la Real Academia, un “movimiento tumultuoso de grandes olas”. Y ya sabemos, que para evitar acabar ahogados en la orilla, hay que dejarse llevar, que luchar contra las fuerzas de la naturaleza a veces sólo aumenta el peligro. El Tenerife lejos de esperar que llegue la calma, se ha puesto a nadar contracorriente. Y así lo que era una mar rizada o tal vez una marejadilla, se ha convertido en una marejada y a este paso acabará siendo una mar muy gruesa de la que será difícil salir indemne.

Y para colmo los resultados siguen sin llegar. La tanda de penaltis en Girona podía haber dado un respiro, pero parece que todo lo arrastra la marea. Y si se avecinan momentos complicados para mantener el barco a flote ante el Mirandés, va el club y suelta la bomba Ayoze, un nombre que empieza a ser una piedra en el zapato. Y todo tiene sus razones y sus porqués, pero a veces es difícil explicárselo a los socios sin que vaya aparejado un ‘nos equivocamos’. Aun aceptando la percepción de Cervera de que Ayoze Díaz, cuando no jugaba, no mantenía la actitud correcta en los entrenamientos, sigue pareciendo desde fuera, para los que no estamos en el día a día, una decisión un tanto exagerada. Aunque no es la primera vez que el técnico corta de raíz lo que él cree que es un problema para el grupo. Ya lo hizo con Aragoneses y en aquella ocasión salió reforzado de su apuesta. Ahora las olas parecen algo más grandes.

De hecho, no recuerdo un momento tan delicado para Cervera en su etapa como entrenador del Tenerife. Es cierto que aquí el estilo que plantea, en términos generales, no gusta demasiado. Los aficionados preferimos ver cinco goles que uno, claro que hemos llegado a entender que lo malo es que los cinco goles supongan perder, y a las derrotas con Sabadell o Alcorcón me remito. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando puso a Alberto de centrocampista, y los resultados avalaron su decisión. Nos asombró su valentía al dar la alternativa a Roberto y apostó por el trivote. Y empezó una racha que nos llevó de tener miedo a una nueva pesadilla en Segunda B a soñar con disputar los play off. Y ahora no le perdonamos que nos dejara compuestos y sin sueños. Como si él estuviera encantado con la bajada de brazos de final de temporada.

El inicio de curso no ha traído la calma. Y ya está en el ojo de la tormenta, como si hubiera obligado a Jacobo o a Moyano a cometer errores infantiles o le insistiera a Guarrotxena en que sus disparos no fueran entre los tres palos. Por supuesto que él los alinea, él decide, él excluye o incluye. Y no siempre las cerveradas saldrán bien. Pero nadar contra olas cada vez más altas no beneficia al equipo.

Y el enfado, que va in crescendo, fija nuestra vista solo en lo negativo, que parece cada vez más. Y pedimos su cabeza. Y yó solo pienso en la última vez que se pidió la cabeza de un técnico en la jornada 4. Y tiene razón el entrenador al decir que el año pasado había una tranquilidad que ayudó al equipo y ahora no existe. La marejada no ayuda. Y tendrá que ser más fuerte aún, si no quiere acabar como el Titanic. Y al mirar atrás podríamos darnos cuenta de que no era una marejada, ni una mar gruesa. Sino un simple iceberg.

Así que espero y deseo que el domingo llegue la victoria y podamos luego seguir bailando al ritmo de las canciones de Roberto Antonio. Soñando con Noches de Fantasía.