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Marco Justo: «Cuando entras en una dinámica de derrotas te cuesta más levantar los brazos»

Alejandro Rodríguez | Marco Justo: «Yo veía que tenía que estar escarbando demasiado para tener al equipo enchufado. Este sábado, el Zunder Palencia recibe al Lenovo Tenerife en la 27ª jornada de la Liga Endesa. Antes de dicho partido, Marco Justo atendió a Deporpress para valorar el choque entre sus dos últimos equipos. Así, el técnico grancanario habló de su salida de Palencia, del estado actual del conjunto castellano-leonés y de su recibimiento en el Santiago Martín, entre otras cosas.

Alejandro Rodríguez: Lo primero de todo es preguntarle por el partido de este sábado entre sus dos equipos más recientes. ¿Cómo lo ve?

Marco Justo: «Va a ser un partido bastante más disputado que el de la primera vuelta, pues el equipo con el que cuenta ahora Zunder Palencia no tiene nada que ver el equipo que vino a Tenerife hace algunos meses. Hay cuatro jugadores que jugaron ese primer partido y ahora no van a jugar, con la única duda de N’diaye. Yannick Franke, Brandon Brown y Greg Whittington no están en la plantilla. Ahora son un equipo con más talento, con más puntos en las manos y con un ritmo de juego totalmente distintos al que jugábamos conmigo de entrenador, favorecido por esa mejoría en cuanto a puntos en las manos. El encuentro será bastante disputado, pues se ha visto que ganar en Palencia no es nada fácil. A pesar de ello, el Lenovo Tenerife llega en muy buena forma y con buenas sensaciones. Tienen la baja de Jaime, pero como bloque son muy fuertes y siguen siendo excelentemente entrenados. Además, la incorporación de Kyle Guy les dio ese salto de calidad que podían estar buscando para tener otro foco de anotación Marce y Gio. Esa es la principal diferencia respecto al partido de la primera vuelta».

AR: ¿Considera clave los refuerzos de Zunder Palencia en la mejoría del equipo morado?

MJ: «Sí. Claramente es una plantilla con una confección totalmente diferente a la que yo tenía, con tres cambios de gran calidad. A Conner Frankamp ya lo intentamos fichar cuando yo llegué en verano, pero no fue posible y tuvimos que incorporar a lo que nos daba el mercado en ese momento. Las llegadas de Isaiah Piñeiro y Jaylen Hands han sido bastante mejorables a las que yo tenía, como era Tanner Leissner, que tuvimos que prescindir de él, así como con Whittington y Franke. Los nuevos son jugadores con un recorrido y, aunque Hands no ha tenido mucho en Europa, está demostrando su calidad y la facilidad que tiene para anotar. Es una plantilla totalmente diferente que le ha dado la posibilidad a Luis Guil de jugar con mayor ritmo de juego y buscar más anotaciones».

AR: ¿Le hubiera gustado tener esta plantilla durante su etapa allí?

MJ: «Me hubiese gustado tener a los mejores jugadores que hubiésemos podido optar. Al final nos tuvimos que adaptar al haber llegado tarde al mercado debido al ascenso, que no se preveía; a mi llegada, que fue tardía; y luego a las limitaciones económicas que me transmitieron en su momento. Incluso estando allí se me trasladó que no teníamos capacidad económica más que el cambio de Leissner, que lo hicimos en su momento. Lo que me hubiese gustado es que, con la plantilla que teníamos, los partidos que se nos escaparon (dos en los últimos segundos y otros en últimos minutos) hubiesen caído de nuestro lado. A lo mejor la cosa hubiese cambiado, pero pienso que las cosas pasan por algo, y ya veré por qué pasó esto».

AR: Ya se lo habrán comentado en muchas ocasiones, pero, ¡qué pena aquel tiro libre contra el Barça!

MJ: «No se sabe cuánto habría cambiado, pero cuando ves que eres un equipo novato en la competición y que, en el segundo partido en Liga, después de perder de 20 el primero, eres capaz de ganarle al Barça en casa, pues te creen con capacidad para todo. Yo creo que fue lo que se creyeron los jugadores para afrontar el partido de Andorra, aunque lo perdimos en los últimos minutos, y para tener balón para ganar en Manresa. Luego, cuando entras en una dinámica de derrotas, ya te cuesta más levantar los brazos y lo más habitual y normal es cambiar al entrenador».

AR: Al final empezaron 0-5 antes de conseguir su primera derrota, aunque compitiendo en todos los partidos. ¿Cómo se gestiona el luchar pero no tener el premio de los resultados?

MJ: «Eso era lo que yo más identificaba en la cara de los jugadores y hablando con ellos, sobre todo en los que jugaban por primera vez en ACB, que eran once. Yo sentía esa frustración en la que se preguntaba cómo éramos capaces de competir, pero que en un par de errores nos penalicen y se nos vaya el partido. Eso era lo más complicado de aceptar. Yo sí conocía lo que era la ACB y se lo recordaba a los jugadores. Pero bueno, en el tiempo que estuve allí he aprendido muchísimas cosas y todo eso pasó para algo».

AR: ¿Cómo vivió usted ese inicio liguero?

MJ: «En ese momento, cuando acaba el partido, pues te vas con mucha impotencia, aunque después tienes que asimilarlo y analizarlo más profunda y objetivamente todo para tener esas fuerzas y ser tú el primero que empuje al equipo. Había que ver los partidos, reforzar lo que hicimos bien y enseñar lo que hicimos mal. Luego, como entrenadores, tienes que sacar esa energía y positivismo, que siempre lo hay. No engañando, sino siendo objetivo; y trasmitiéndoselo a los jugadores. Estar 1-12 antes de que me echaran, en los últimos partidos fueron de más de 20 las derrotas, y me tocó aguantar con fuerza hasta el ultimo partido que dirigí, en Granada, en el que tuve que pensar lo impensable para mantener a los jugadores motivados. Siempre es complicado y hay informaciones y situaciones que tú no controlas de fuera del vestuario».

AR: Después de cinco partidos llega la primera victoria, en casa ante Río Breogán. Sin embargo, justo después van a jugar al Wizink Center. No fue el mejor rival para intentar encadenar una buena racha, ¿no?

MJ: «El calendario viene como viene. Evidentemente no son las cuentas de la lechera, pero yo me agarraba a que estábamos en buena línea y que había que seguir, pues ya la suerte ya caerá de nuestro lado. No cayó hasta la victoria ante Breogán, aunque luego tuvimos que jugar contra el Madrid. Parecía que podía quedar un poco empañado, pero el equipo compitió en buena línea para luego afrontar lo que venía, que lo hicimos bien».

AR: Tras ello, otra derrota ajustada ante Basket Girona…

MJ: «Cometimos dos errores quiero recordar, una sobre ayuda en la esquina sobre Fjellerup, que nos mete un triple, y otra sobre Sušinskas. luego una pérdida nuestra en ataque. Después perdimos contra Joventut y Murica, pero este último se nos escapó por la gran defensa que nos hizo Murcia en el último cuarto. Parecía que eran peores sensaciones de las que de verdad eran, pero mira dónde está Murcia ahora. Aun así, las cosas vienen cómo vienen, hay que aceptarlas y sacar aprendizaje de todo lo que vives. También estar preparado».

AR: Dada las sensaciones y la mala suerte que tuvieron, ¿cree que fue precipitada su marcha de Palencia?

MJ: «El director deportivo tomó la decisión que tenía que tomar, como así me transmitió en el despido, que fue el día de llegar de Granada. Me dijo que no podía reprocharme absolutamente nada respecto a mi persona y a mi personalidad, pero que las circunstancias así lo requerían. Él estaba muy jodido y me repitió que no se había equivocado al firmarme como entrenador. Yo lo entendí, lo respeté y lo acepté. Mi salida de Palencia, con la directiva, fue una salida inusual tras un despido. Al final, cuando estás en este negocio tienes que hacer cómo es el juego, y no hay más».

AR: Si la pelota no entra…

MJ: «Esto es así. Buena imagen y competir, sí, sí, pero al final tienes una derrota más. Los resultados mandan y es lo que pide la afición. La competición no espera».

AR: ¿Cómo fueron para usted esos primeros días tras dejar el Zunder Palencia?

MJ: «Honestamente, el día en el que me comunicaron el despido sentí entre frustración y alivio. Yo ya veía que tenía que estar escarbando demasiado para tener al equipo enchufado, pues eso lo notas y lo respiras en el ambiente. Después de la derrota en Granada tuvimos nueve horas de trayecto en guagua, y tuve tiempo para pensar mucho. Yo ya me lo olía y lo tenía mentalizado, y ya cuando recibí el mensaje del director deportivo para reuniros ya me lo imaginaba. Después del despido estuve dos semanas en Palencia con mi familia para que mi hija acabara el trimestre. Estuve muy bien, incluso la gente me paraba por la calle para darme las gracias por mi trabajo y decirme que lo sentían. Siempre hay una parte que no está de acuerdo contigo, que es totalmente lógico. Pero eso es lo que me llevo, las cosas buenas. En esta vida, cada uno da lo que tiene, y con eso es con lo que me voy».

AR: Dicho todo esto, ¿cree que los palentinos lograrán la salvación?

MJ: «Al final se salvará el que merezca salvarse, al igual que yo no me merecía ser entrenador del Zunder Palencia. Entiendo que los dos que desciendan serán los que «no se merezcan», entre comillas, salvarse. Yo lo que deseo, tanto al Zunder Palencia como a los otros que están luchando, es que lo hagan lo mejor que puedan para salvarse, y que el que más lo merezca que obtenga el premio».

AR: Cambiando de lado, el Lenovo Tenerife llega a la cita del sábado en el mejor momento de la temporada. Parece que no tiene techo este equipo.

MJ: «Más que no tenga techo, lo que no tiene es un límite de nivel de competitividad. Es un equipo que compite siempre al máximo nivel y hasta el ultimo segundo dando igual cómo esté el marcador, lo que se estén jugando o a quién tengan delante. Eso es lo que caracteriza a la plantilla, y todo transmitido desde el banquillo. Antes del partido de la primera vuelta, cuando no estaban en la misma situación que ahora, yo ya decía que era cuestión de tiempo que la máquina empezara a funcionar y que estuvieran donde se merecían estar. Esto no quiere decir que tengan que estar, porque tienen una presión inadecuada e injusta, pero ellos mismos han sacado ese gen que tienen y, por méritos propios, están en una situación igual o parecida a la de las últimas temporadas».

AR: Ahora que menciona la presión, ¿usted la vivió?

MJ: «Yo nunca lo viví, porque, por suerte o por desgracia, no recuerdo tener un inicio como el que tuvieron esta temporada. A mi parecer se les cayó muy encima. Eso es, entre comillas, lo normal o aceptable después de todo lo que han mostrado que se puede conseguir. El mensaje que han mandado Félix y Aniano es el correcto, el de no olvidarse nunca de dónde se viene, sobre todo para no perder la perspectiva de lo que exige esta Liga. A veces hay que esperar un poco a que todas las piezas encajen, hablo de tiempo de estados de formas, de días de entrenamientos y que la competición fluya. Ahora, ellos mismos han demostrado de lo que son capaces, tanto en España como en Europa».

AR: Usted pasó diez temporadas en el CB Canarias y vivió el crecimiento del club. ¿Hubo también un aumento de la exigencia a nivel interno?

MJ: «Los objetivos o logros los consigues cuando la exigencia viene de ti mismo. A ti, por mucho que alguien te exija o te presione, si tú no te pones esa exigencia, va a ser complicado que consigas lo que quieres conseguir. La exigencia viene por parte de los jugadores, de Txus y del club, para mantener el nivel. Ellos son los primeros que quieren mantenerlo, pero hay muchas cosas que no están en sus manos y que no se pueden controlar. Creo que tendríamos que abrir un poco eso y tenemos que verlo desde una perspectiva diferente para transmitir otra cosa a lo que es el proyecto».

AR: El pasado domingo, Marcelinho Huertas superó el récord de asistencias de Pablo Laso y Txus Vidorreta comentó que le dijo al propio jugador que sabía que batiría esta marca. ¿Usted también compartía este pensamiento?

MJ: «Yo lo que no pensaba es que Marce, con la edad que tiene, iba a estar jugando al nivel que lo está haciendo, como muchos. Al final, muchos desestimaron su fichaje cuando salió de Baskonia por su DNI, y es un jugador y persona que ha demostrado al nivel que está. En las temporadas que estuve ni siquiera sabia cuánto le quedaba, ni lo había hablado con él. La primera vez que hablé del tema fue hace unas pocas semanas con Pablo Laso y con Nacho Juan».

AR: Después de su salida de Palencia en diciembre, ¿qué ha sido de Marco Justo desde entonces?

MJ: «Yo llegué el 23 de diciembre a Tenerife y al mes me fui una semana con el Alba Berlín. Estuve toda la semana con ellos, aprovechando la amistad que tengo con Iván Ojeda, Israel González, Carlos Frade o Raúl Rodríguez para ver cosas y maneras de trabajar y entrenar diferentes. También he seguido viendo partidos, tanto de ACB como de la Liga Alemana, que me parece una liga atractiva, e incluso veo algún equipo que me gusta cómo hacen las cosas como es París. Después me fui otra semana con el Bayern Múnich con Pablo Laso, y las dos experiencias fueron increíbles. Tuve la posibilidad de ver puntos de vista diferentes y de conocer gente. Llevaba las últimas 12 o 13 temporadas sin poder hacerlo y, cuando lo haces, te das cuenta de todo lo que puedes aprovechar cuando estás en paro para mejorar».

AR: ¿Tiene algún plan de futuro?

MJ: «Han estado a punto de salir un par de cosas. Una no salió adelante por timing, porque aguantaron un poco con el ayudante, los resultados acompañaron y decidieron no seguir adelante con mi fichaje. La otra no consideraba yo que fuese el paso a dar. Ahora estamos esperando a que se empiece a mover algo, pues quedan pocas jornadas. Si sale algo, tengo que estar preparado. Eso sí, el 4 de junio me concentro con la Selección Española Sub17 para afrontar el Mundial en Estambul».

AR: Usted ha comentado en varias ocasiones que el recibimiento que tuvo en Tenerife, en la primera vuelta, fue muy bonito. ¿Eso le hizo darse cuenta de lo importante que había sido para el equipo?

MJ: «Tú siempre intentas decirte cosas positivas para sentirte importante, a pesar de que me lo trasmitieron Félix, Txus y Aniano en su momento. Aun así, de verdad que no me esperaba el recibimiento que tuve. Esperaba uno diferente, pero no ese. Estaré agradecido toda la vida por cómo me recibió el Santiago Martín y el club. Esa es otra de las cosas que me llevo de mis meses en Palencia, el ser un afortunado de poder volver, ya como entrenador ACB, a la que fue mi casa durante tantas temporadas y recibir lo que recibí».