Redacción Deporpress| Marcelinho Huertas se vistió de héroe y condujo al Iberostar Tenerife a su segunda FIBA Intercontinental Cup, un nuevo título que va a parar a las vitrinas aurinegras tras ganar a la Virtus de Bolonia en el Pabellón Santiago Martín por 72-80. El brasileño, autor de 23 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias y 1 robo, fue decisivo en los momentos clave del partido y llevó el delirio a la afición canarista con una victoria histórica.
El Iberostar Tenerife comenzó la final nervioso. La responsabilidad pudo con los aurinegros, que no dieron con la manera de anotar en los primeros 4 minutos hasta que Sasu Salin, por fin, dio con la llave para abrir la canasta transalpina. Para entonces la Virtus de Bolonia dominaba ya por 7-0, una distancia considerable en un partido de estas características. Txus Vidorreta debió pensar lo mismo y dio entrada a Giorgi Shermadini, que no había salido en el quinteto inicial.
El panorama, con el pivot georgiano en pista, cambió radicalmente y los locales llegaron incluso al final del primer cuarto por delante en el marcador (11-16). Entonces fue el momento en el que surgió la figura de Lahaou Konate para desequilibrar a los italianos con su baloncesto de vértigo. El francés robó balones, reboteó, corrió al contragolpe, palmeó e incluso anotó 6 puntos antes de que Salin, con otro de sus triples marca de la casa, disparase a los canaristas en el marcador (17-27).
A partir de ahí, el Iberostar Tenerife controló el partido y, pese a los intentos de la Virtus por acercarse, conservó la renta de diez puntos al descanso (32-42).
La máxima diferencia a favor de los locales llegó tras un triple de Marcelinho Huertas (35-48), pero 5 puntos consecutivos del hasta entonces discreto Milos Teodosic y una canasta de Julian Gamble acercaron otra vez a los italianos (42-50). La reacción aurinegra llegó entonces con un triple de Salin y un contragolpe culminado por Aaron White (42-55). A partir de ahí, se mantuvieron los 13 puntos de ventaja para los locales, que encararon el último cuarto con 54-67 a su favor.
La Virtus inició el parcial decisivo enjugando parte de esa renta gracias a un triple de Devyn Marble y otra canasta de Giampaolo Ricci (59-67). Vidorreta pidió entonces un tiempo muerto, pero el Canarias seguía sin anotar y la sombra de repetir el mal inicio del primer cuarto planeó otra vez sobre el Santiago Martín. Tuvo que ser Gabriel Lundberg, con una penetración valiente ante un bosque de manos adversarias, quien rompiese con esa maldición (59-69).
Los italianos se aplicaban con contundencia en defensa y cada punto local costaba un mundo. Pero, claro, ya se sabía que no iba a ser fácil. Ricci llevó el pánico al Santiago Martín con otro triple (64-69). El Santiago Martín, consciente de la dificultad de la empresa, tiró del carro y empujó como nunca desde la grada. La Virtus Bolonia gastó su bonus de faltas a falta de 4:22 para el final, pero la línea de tiros libres tampoco fue un alivio para el Iberostar Tenerife. White solo convirtió el segundo de sus intentos (64-70) y los visitantes se lo creyeron con otro triple de Marble (67-70).
Emergió entonces la figura de Shermadini en la pintura cuando más se le necesitaba. Para anotar y para forzar faltas, aunque solo anotó el segundo de sus intentos (67-73). Santi Yusta recuperó un balón que valía oro y Marcelinho Huertas, con precisión quirúrgica, dio aire a los aurinegros con un triple (67-76). Pero Stefan Markovic respondió con otro (70-76). El gladiador Giorgios Bogris capturó varios rebotes en ataque antes de ceder su sitio a Shermadini cuando apenas quedaba un minuto para el final.
Todos los ojos estaban puestos en Milos Teodosic y el serbio se jugó un triple que escupió el aro. El rebote fue a parar a las manos de Huertas, que recibió una falta de manera inmediata. El brasileño no perdonó desde la línea de personal y el Iberostar Tenerife se puso 8 arriba (70-78) a falta de 40 segundos.
Bogris cometió falta sobre Gamble y este falló el primero de sus dos tiros libres (71-78). Los italianos apenas tardaron 2 segundos en hacerle falta a Salin, que convirtió desde la línea de personal (71-80). Marble dispuso de dos tiros libres, pero solo anotó el primero y entonces, para delirio del Santiago Martín, la Virtus de Bolonia se rindió definitivamente (72-80).