Por @ivanvillanua
Me llamo Manolo. Me conocen como Manolo, el míster. Me encuentras los fines de semana en los campos de por ahí, viendo los partidos de los muchachos, cagándome en los fuera de juego que pitan los arbitruchos de regional y diciéndole a alguno que otro cuatro cositas. Es lo que se merecen. Soy míster. Entrenador en español. Nunca he entrenado pero la gente sabe que veo el fútbol como poca gente. Guardiola, Mourinho y alguno más. No paro de darle órdenes desde la grada al entrenador de los pibes. Estos que han salido de la escuela no saben. Antes no habían libros para ser técnico. Uno veía el fútbol y aprendía. Yo soy de esa generación. ¡Tsss y sin tocar la pelota una sola vez!
Me habrás localizado este fin de semana porque suelo ir al estadio a gritar a Cervera, silbar a Aridane y marcharme del campo descontento. Si ganamos, estoy descontento; si perdemos, estoy descontento. Si Cervera sonríe, me jode. Si Aridane marca, me jode. Si respiro, me jode también. A mi lo único que me da satisfacción es cargarme de ira escuchando lo que quiero que me cuenten cada semana y luego en el Heliodoro ¡Ja! ahí me pongo las botas.
Hoy aplaudí la entrada de Guarrotxena. Aplaudí más que cuando me enteré que siempre queda alguna cantina que me sirve alcohol un domingo por la mañana. Aplaudí tanto la entrada del vasco que por un momento se me nubló la vista y pensé que había tenido un cogito de esos que dicen los expertos en sexo. Guarrotxena, qué jugadorazo. No entiendo como no lo ponen con todos los goles que ha marcado este año, con lo bien que se entiende con sus compañeros, con los pocos errores que ha cometido este año. ¡ Hoy sí compadre! Ni el pibe que vino en patera (que Cervera lo puso a calentar para despistarnos), ni el pibe nuevo que entró de titular (Cervera solo lo pone para fardar pero no cuenta con la cantera. En dos años solo ha sacado a diez nada más. Solo, de solamente), ni el gol del argentino ese que es bueno el nota…. a mi lo que me gustó fue aplaudir al vasco. Mala suerte que no hizo más jugadas. Fue el único que dio la talla de verdad en el partido. No sé si aplaudí más a Iker o silbé más al triste del entrenador.
Yo que soy entrenador lo tengo claro: hay que pitar todo lo que se pueda al equipo. ¡Que espabilen coño! Pitarles desde el lunes hasta el domingo. Y que entrenen 8 horas al día que para eso cobran. En mi época empezábamos a correr a las 8 de la mañana y no dejábamos la pelota hasta las doce de la noche. ¡Eh! y como una puncha. De ahí aprendí todo lo que sé. Por eso soy entrenador. De sofá, de andar por casa, sin haber recibido una patada en mi vida o una tarjeta amarilla. Soy Manolo. Manolo el míster. Ya sabes lo que te digo.