Redacción Deporpress| Luismi Loro fue uno de los protagonistas del último ascenso logrado por el Tenerife, cuando hace siete años logró volver al fútbol profesional tras dos temporadas en la Segunda División B. El mediapunta madrileño recuerda perfectamente aquella mañana vivida en Hospitalet y rememora que las horas previas al partido «estábamos con mucho nerviosismo en el hotel, con muchas ganas de que llegase el partido y, sobre todo, de que todo acabase bien», indica.
Loro manifiesta que aquel grupo «era muy consciente de todo lo que nos jugábamos y del peso que teníamos detrás. Toda una isla, los aficionados y lo que suponía aquel ascenso a nivel social, económico y deportivo para el club. Esos momentos previos a jugar el partido fueron de mucha tensión. Luego, afortunadamente, salió todo bien y conseguimos devolver al Tenerife al fútbol profesional, que es donde debe estar siempre por masa social e historia».
El técnico del Villarreal CF guarda un especial cariño de todo lo sucedido aquel 2 de junio de 2013. «Fue una experiencia muy bonita. Lo habíamos pasado mal el año anterior al quedarnos fuera en la última eliminatoria contra la Ponferradina y durante aquella temporada también porque sabíamos que ascender era muy importante. Lo mejor de todo fue conseguirlo a la primera, sin tener que pasar varias rondas«, recuerda.
No obstante, el ex jugador blanquiazul también recuerda que ascender no fue una tarea nada sencilla. «En la ida las cosas iban perfectas. Ganábamos por 3-0 en el Heliodoro y, con ese resultado, nos veíamos prácticamente en Segunda División. Pero nos metieron el 3-1 en los últimos minutos. Y ese gol le dejó la puerta abierta al Hospitalet para la vuelta. Ellos eran muy fuertes en su estadio, con el campo de césped artificial y ya sabíamos que íbamos a sufrir mucho. Fue un partido muy complicado. Sufrimos durante los 90 minutos y ,cuando nos marcaron a falta de 25 minutos para el final, sabíamos que otro gol de ellos nos dejaba fuera. Superamos aquella dificultad porque todos, absolutamente todos, apretamos los dientes y defendimos con el alma«.
Tampoco olvida Loro que a Hospitalet «fueron casi 2.000 personas a apoyarnos. Nos hicieron sentir como en casa, aunque jugábamos fuera. Se les oía muchísimo en el campo. Esos pequeños detalles son los que, al final, te marcan el ascender o no. Lo pasamos mal cuando ellos nos atacaban, pero nos llegaba ese aliento de la grada y nos ayudaba a sacar más fuerza».
Loro también resalta una curiosa anécdota que, en el fondo, resultó desagradable para los futbolistas y los aficionados. «Estábamos en el descuento y el árbitro pitó. Hubo gente que se metió dentro del campo para celebrarlo y pensamos que se había terminado por fin aquella pesadilla. Pero lo que había pitado era fuera de juego. Tuvieron incluso luego la posibilidad de meternos la pelota en el área en una jugada a balón parado y se vivió una tensión horrible. Sufrimos muchísimo».
Por último, Loro resalta que aquel es el ascenso del que guarda mejor recuerdo. «Fue un honor haber sido partícipe del mismo marcando el primer gol, en el Heliodoro, de aquella eliminatoria contra el Hospitalet. Veníamos heridos por el mal año anterior y porque tuvimos problemas económicos que obligaron a que nos ajustásemos los sueldos para que el club tuviese viabilidad y afrontase otro año más en Segunda B. Fue un año en el que todos, plantilla, club y afición, arrimamos el hombro para conseguir ascender. Estoy muy orgulloso de haber formado parte del equipo que sacó al Tenerife de una situación muy complicada porque, si no se hubiese logrado el objetivo, estar más tiempo en Segunda B hubiese sido un desastre», concluyó.