Por @josefelipem
Pocos estadios del mundo pueden presumir de que les hayan dedicado una canción. Menos aún a los que se las haya escrito Andrés Calamaro. El estadio Azteca es, posiblemente, el mayor templo del fútbol mundial por múltiples razones, así que cuando Antony Lozano salte al terreno para el duelo entre México y Honduras lo hará en un trozo de historia de este deporte.
Ubicado en Ciudad de México, con su capacidad para 95.000 espectadores es el tercer estadio más grande del planeta, solo superado por el estadio Reungrado Primero de Mayo, de Corea del Norte, y del barcelonista Camp Nou. La necesidad de tener un estadio grandioso para el Mundial de México 1970 propició la construcción del mismo cuyo nombre fue elegido de manera popular, con una votación saliendo elegido el de Azteca, aunque coloquialmente también se le conoce como Coloso de Santa Úrsula. Aunque resulte curioso, es propiedad del gigante de los medios de comunicación Televisa, pues fue Emilio Azcárraga Milmo, su propietario, la persona encargada de proyectar y financiar el recinto deportivo. La propia Televisa decidió en 1997 cambiar el nombre del estadio al de Guillermo Cañedo, uno de sus directivos, pero la presión popular hizo que el viejo nombre se recuperara. Casi 900 personas trabajaron 24 horas al día, trayendo el césped original desde Inglaterra y teniendo especial cuidado en el nivel del terreno de juego, al estar el mismo 11 metros por debajo del nivel de calle en donde se encuentra el recinto. Además, se tuvo especial cuidado con la orientación del sol durante los partidos que se jugaran de día para que no pudiera perjudicar a solo un equipo.
En este lugar, en el que juega como local el Club América, una de las entidades más importantes de México, también lo han hecho Cruz Azul, Necaxa y Atlante, después de que fuera inaugurado el 29 de mayo de 1966 con un partido entre América y el histórico Torino, duelo que terminó con empate a dos, han ocurrido algunos de los hechos más importantes de la historia del balompié, dando una mística especial al lugar.
Mundialista
Decir estadio Azteca es lo mismo que nombrar a un Mundial de fútbol. O dos. El Azteca ha albergado dos finales mundialistas, algo que no ha pasado en ningún otro lugar, los últimos partidos de México 70 y México 86, teniendo ambas dos protagonistas históricos. En el 70, Pelé se daba a conocer al mundo como uno de los mejores jugadores de toda la historia del fútbol y en el 86 Diego Armando Maradona, con la Mano de Dios, el mejor gol de la historia y una final épica para argentina se puso, al menos, al mismo nivel que Pelé.
Pero no es casualidad, porque el Azteca es el estadio en el que más partidos mundialistas se han celebrado. Hasta en 19 ocasiones se han visto las caras dos selecciones buscando ser el mejor combinado del planeta, algo que merecieron, el 17 de junio de 1970, Alemania e Italia, en una semifinal que los italianos ganaron por 3-4 después de que en la prórroga se anotaran, nada más y nada menos, que cinco tantos. Este encuentro está considerado el mejor de la historia de los Mundiales. Como ejemplo de la magnitud del mismo, aún hoy en el estadio existe una placa conmemorativa que recuerda la disputa del mismo.
En su haber cuenta el ser el único estadio en el que se han celebrado todas las competiciones FIFA posibles, siendo elegido en 2008 el estadio más emblemático del fútbol mundial superando a Wembley y Maracaná.
Conciertos, combates de boxeo o partidos de la NFL estadounidense han sido otros eventos celebrados en el que para muchos es, indiscutiblemente, el mayor templo del fútbol mundial.
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