Por @beatrizpalmero
No sé si a las nuevas generaciones les sonará el nombre de este grupo de principios de los noventa que a los de mi quinta acompañó en el siempre tortuoso camino de la adolescencia y en nuestras primeras incursiones por los locales de moda. De lo que sí estoy segura es que, a pesar de los años transcurridos desde sus éxitos, algunos más ‘nuevos’ –como decimos en Canarias- que nosotros han seguido moviendo los pies a ritmo de canciones compuestas por Andrés Calamaro y Ariel Rot, como Mucho Mejor o Sin documentos. Entre ellos, dos ilustres Rodríguez, y no por ser genios a la hora de quedarse solos en casa sin sus parejas habituales, sino porque se han convertido en los deportistas canarios con el palmarés más brillante de la historia. Y los dos tinerfeños.
De hecho, el pasado fin de semana ambos sumaban un nuevo título a su lista de entorchados. Pedro Rodríguez lograba su quinta liga con el FC Barcelona. Desde su salto del filial de tercera división a la liga de las estrellas de la mano de Guardiola ha logrado 5 ligas, 2 copas del rey, 4 supercopas de España, 2 de Europa, 2 Ligas de Campeones, 1 Mundialito de Clubes y, con la selección, una Eurocopa y un Mundial. Y esta temporada aún puede sumar otra Copa del Rey y otra Champions. Casi se queda uno sin aire enumerando los títulos del tirón. Con Sergio Rodríguez pasa tres cuartos de lo mismo con el Real Madrid: Un Mundial Junior y otro absoluto, 3 Copas del Rey, 3 Supercopas de España, 1 ACB, 1 plata olímpica y una recién lograda Euroliga, de la que ya fue MVP, además de su paso por la NBA del que no muchos pueden presumir.
Curiosamente, Palabras más, palabras menos, ninguno de los dos pudo crecer en un equipo de Tenerife pues era tanta su calidad y su precocidad que emigraron antes de la mayoría de edad, uno a Barcelona, otro al País Vasco antes de acabar en Madrid, donde encontraron las condiciones idóneas para madurar su talento y explotar como jugadores. Y ahora que llevan con orgullo Mi bandera, la de Canarias, la de Tenerife, no puedo dejar de preguntarme si, también hoy, los Rodríguez estarían abocados a marcharse a buscar Buena Suerte lejos de aquí donde no tenían el abono necesario para madurar la semilla ni el equipo capaz de manejar con inteligencia su talento. Y no tengo muy clara la respuesta.
Es cierto que ahora sí contamos con un equipo estable en ACB como el Iberostar Tenerife, cuyo equipo junior acaba de proclamarse campeón de Tenerife, aunque en el primer equipo el talento de las islas, de momento, no encuentre su sitio, tal vez porque condiciones como las de Sergio no son tan frecuentes. En cuanto al fútbol, el CD Tenerife parece haber prestado, al fin, algo de atención a la cantera, y, aunque sigue sin tener una Ciudad Deportiva en condiciones, parece haber mejorado la captación de talentos, y la reciente venta de Ayoze Pérez y su triunfo en la Premier así lo demuestran, además de la aparición de canteranos en el primer equipo. Y pese a todo esto tengo mis dudas. Porque cuando surge alguien que reúne estos dones y equipos grandes, mucho más profesionalizados en la base, llaman a su puerta aun en edad juvenil, es lógico lleguen a la conclusión que fuera encontrarán una infraestructura y una proyección que en las Islas es más difícil de encontrar.
Esto me lleva a la conclusión de que aún hay mucho por hacer. Y aunque Canarias y Tenerife hayan dado pasos importantísimos para encontrar el talento y mimarlo, aún falta lo más importante: convertirse en un escaparate lo suficientemente atractivo para no irse más lejos. Y el deseo de todos sin duda es que eso suceda antes de lo que pensamos. El tiempo lo dirá.