por @juanjo_ramos
Asisto como cada verano al baile de nombres en torno al CD Tenerife. Quienes me conocen y han trabajado conmigo saben que me obsesiona algo en mi trabajo: la credibilidad. Por eso, prefiero perder una noticia si en el tiempo de espera necesario para contrastar la información la da otro compañero, que arriesgarme a soltar un nombre que luego quede en entredicho.
Creo que no podría vivir con el fantasma de un jugador en el aeropuerto que nunca aterrizó. O sabiendo que le he hecho el juego a un representante que solo quería poner un producto en el escaparate. Eso sí, desde mi retiro vacacional me encanta leer nombres, comentar si serían buenas incorporaciones y comparar. Porque la comparación, aunque a veces resulte odiosa, es inevitable.
Sobre la plantilla blanquiazul 14-15 habrá dos momentos para realizar valoraciones. El primero llegará justo cuando se cierre el mercado. El segundo, ya con el trabajo (bien o mal) hecho, al finalizar la temporada. De momento, solo podemos comparar intenciones. Y las de esta pretemporada desvelan un rasgo: ambición.
Si hace un año el Tenerife aspiraba a mejorar a los jugadores de los que había prescindido, ahora trata de convertir en suplentes a algunos de sus titulares del pasado ejercicio. O al menos les obligará a realizar un esfuerzo suplementario para no perder su condición. Si hace un año los jugadores procedían de importantes clubes de Segunda B, ahora lo hacen desde la Primera División, ya sea española o de otro país. Si hace un año cada fichaje llegaba en propiedad, ahora se apuesta por las cesiones como la única fórmula para mejorar el nivel sin pagar por encima de las posibilidades.
Por supuesto que la nueva política no garantiza el éxito. Pero se puede aplicar aquello de “si estudias para un cinco, estás más cerca de suspender. Si lo haces para un diez…”. Pues Cervera y Serrano están estudiando para el diez. La nota la sabremos en junio de 2015. Pero de momento, a mí me agrada (como aficionado) que el Tenerife vaya a por Ifrán, Culio y algún otro futbolista que sorprenderá. Aunque luego no consiga su contratación. Pero solo la intención me vale.
Ellos sí han sabido entender que este equipo es tan grande que está obligado a pensar en el ascenso. No a fijárselo como objetivo, pero sí a tenerlo en el horizonte como una aspiración a la altura de la historia de la entidad. La obligación será para Betis, Osasuna, Zaragoza o Mallorca. Pero que nadie frene la ilusión del Tenerife. Porque para pelear por la permanencia, amigos, nos ahorramos el abono o nos hacemos del Llagostera. Con todo el respeto para el humilde y exitoso club gerundense.