Redacción Deporpress | El CD Tenerife tiene este domingo un imponente reto: doblegar por segundo año consecutivo, en el mes de enero, a todo un Primera División en Copa del Rey. Los blanquiazules deberán imponerse a uno de los clubes más importantes de España, el Villarreal CF de Unai Emery, si quieren estar en el bombo de octavos de final. Y además, sin el pulmón de la afición. Lo cierto es que el Heliodoro se ha convertido muchas veces en un muro inexpugnable para los equipos de élite en su camino copero con parada en el volcán, donde ninguno ha ganado con relativa facilidad en el nuevo siglo.
El más reciente se remonta a enero de 2020. Los de Rubén Baraja dejaron en la cuneta de los 1/16 al Real Valladolid, con remontada incluida: 2-1, anulando con dianas de Joselu y Dani Gómez en el segundo tacto el primer acierto de Sandro para los pucelanos.
Seis días después, cerca estuvo de repetirse la historia, con la expulsión madrugadora de Herrerín y el penalti ejecutado por Joselu ante el Athletic Club. Williams golpeó para la igualada, pero el goleador blanquiazul y de los leones repetiría para poner las tablas con sendos dobletes. En prórroga, Dani Gómez levantó el éxtasis en el Heliodoro, pero Yuri lo silenciaba a dos del final del tiempo extra con un golazo de volea (3-3) para abocarlo todo a los penaltis. Allí, la calidad de los vascos se impuso, siendo a la postre finalista de la pasada edición copera, aún sin jugar su final contra la Real Sociedad.
Tanto en esta presente ronda como en la anterior, el envite fue a partido único. No sería así en la campaña 17/18. De nuevo en dieciseisavos, un Primera paraba en el Heliodoro, con un previo apagón de los focos del templo que demoró su arranque. En aquel 26 de octubre, el Tenerife fue netamente superior al RCD Espanyol, pero se encontró bajo palos con un majestuoso Diego López (0-0). En aquel bloque perico, jugaba la actual gran amenaza del submarino amarillo: Gerard Moreno. Suyo sería precisamente el gol en la vuelta en Cornellá, donde igualaba el tanto inicial de Bryan Acosta con un penalti inventado por Iglesias Villanueva –pintó dentro del área unas manos de Jorge Sáenz que se dieron fuera de la zona de castigo-, llevándose finalmente el pulso por 3-2.
Ya en el curso 2004/05, se produjo una visita de prestigio al recinto santacrucero. El Real Madrid, dirigido por García Remón, tuvo que emplearse a fondo para remontar el chicharro inicial de Cristo Marrero antes del descanso. Justo antes del asueto, Solari marcaba uno de esos llamados goles psicológicos, evitando dar la sorpresa a los blanquiazules con un doblete en el 120’, cuando todos ya pensaban en la tanda de penaltis (1-2).
Emociones fuertes brindaría la temporada 2000/01. En 1/16, el Tenerife se hacía gigante en un encuentro para la historia, dejando fuera a dos Primeras en su sendero. La primera víctima fue el Real Oviedo (13/12/00), sufriendo la solidez del cuadro dirigido por Rafa Benítez; Antonio Hidalgo y Juan Jesús marcaron para los insulares, en un duelo donde Pablo Paz fue expulsado por roja directa, pero donde finalmente los asturianos dirigidos por Antic decían adiós.
En la siguiente ronda, hincaba la rodilla el que sería subcampeón de Liga: el Dépor. Los gallegos jugaron con futbolistas de la talla de Manuel Pablo, Scaloni, Capdevila, Valerón, Fran, Donato, Djalminha, Víctor o el actual técnico blanquiazul: Ramis. Los de Irureta golpearon primero, pero el Tenerife no vio su pulso alterado, remontando con Hugo Morales y doblete de Simutenkov. El gol de Pandiani en el descuento sería el de la honra (3-2).
En la que ha sido la mejor participación copera del nuevo siglo en clave blanquiazul, el sueño se difuminó definitivamente en octavos. El Mallorca, liderado por Samuel Eto’o, dejó sentenciado en los primeros 90 minutos en casa: 0-2, con diana del camerunés y Basavilbaso en propia puerta. En la vuelta, el doblete de Carlitos en Son Moix agrandaba la herida. Aquel cuadro bermellón, comandado por Luis Aragonés, terminaría tercero en Liga.