Redacción Deporpress | Volvió el fútbol. El de siempre, pero diferente. La Bundesliga alemana ha abierto la lata, convirtiéndose en la primera competición doméstica de primer rango en Europa que retoma el campeonato. Y con un partido grande: un Borussia Dortmund – Schalke 04, derbi de la cuenca del Ruhr, entre dos entidades míticas del fútbol germano a las que solo separan 30 kilómetros de distancia.
Los efectos de la pandemia mostraron lo que está por venir en España. Medidas de seguridad y un deporte que pierde a su gran esencia: la afición. El Signal Iduna Park inauguró esta ‘nueva normalidad’, convirtiéndose en la primera prueba real de laboratorio para el resto de miradas curiosas del mundo, dentro de un escenario atípico con sus gradas vacías, alejado de los tifos, el colorido y los cánticos de los 80.000 hinchas del ‘Black and Yellow’ que se suele inundar el graderío. El resultado fue lo de menos, pero el BVB se abrió paso por la puerta grande: 4-0, con goles de Haaland, Hazard y Guerreiro por partida doble. Estos son los detalles curiosos que nos dejó la cita en tierras germánicas:
– No es fácil evitar el contacto. Inconscientemente, se dieron situaciones que no cumplen con los protocolos de seguridad: varios jugadores se daban la mano cuando caían al suelo o una vez producidos los cambios. Además, Matt Hummels se sonaba la nariz nada más saltar al verde, cayendo los restos sobre el terreno de juego. Sí pareció cumplirse con la distancia requerida cuando se salió del túnel de vestuarios hacia el campo, sin saludos ni formalidades previas, pero se omitió una retirada ordenada en tiempo de descanso, donde los jugadores marcharon a la par sin orden alguno. Los choques durante el desarrollo del encuentro, un elemento inevitable.
– Las botellas personalizadas son una realidad. Cada jugador, con la suya. Pero hubo ‘despistes’. En alguna ocasión, los jugadores tiraron del suministro líquido que no era de su propia exclusividad. Por otro lado, los jugadores que ingresaban al terreno de juego, tenían que someterse a una prueba de temperatura para evitar contagios.
– Más responsabilidad desde los banquillos: Distancias de seguridad entre los diferentes miembros del banquillo, jugadores entrenando con cubrebocas, así como el resto de los presentes, incluyendo el cuarto árbitro; no llevaban protección, sin embargo, los entrenadores de ambos equipos, aunque como detalle al final del partido, se saludaron con los codos. Los diferentes operarios y empleados que estaban habilitados para cubrir el evento fuera del círculo rectangular cumplieron con lo previsto.
– Celebraciones atípicas. Parte del nuevo fútbol. Los jugadores del Borussia mantuvieron la prudencia ante la efusividad de un gol, evitando el contacto directo mediante abrazos o cualquier otro tipo de muestra de cariño que implicase el roce. Un ejemplo podemos verlo en la imagen incluida en esta noticia, donde los jugadores celebran el tanto de Haaland a una distancia prudencial.
– Tono físico desigual. Los jugadores del Borussia Dortmund mostraron especialmente un gran estado físico en este retorno, dando muestras de que es posible llegar en forma con una adecuada preparación. Más ‘tieso’ se vio al Schalke, mucho menos entero y donde varios de sus futbolistas arrastraron molestias durante el desarrollo del mismo.
– El fútbol, en esencia. Se escuchaban los aplausos, los gritos de jugadores, las indicaciones desde los banquillos… un deporte desde otro punto de vista.