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Los buenos nunca fallan

Por @MaverickGold

Los buenos jugadores hacen mejores a los equipos; a los mediocres, a los medianos y a los sobresalientes. El CD Tenerife de Rafa Benítez era un conjunto notable, con jugadores que no sobresalían especialmente cuando fueron fichados y que en verano del año 2000 recibió severas críticas, dudándose de hombres como Martí, Hidalgo o Luis García, por citar solo a unos pocos. En aquel verano, Rafa Benítez no era ni el proyecto de entrenador que es en la actualidad, pero fue construyendo un equipo sólido y plagado de jugadores que fueron mostrando durante aquel trepidante campeonato su fortaleza mental y futbolística. El final ya lo conocemos todos, con el golpeo de Hugo Morales camino de Primera una calurosa tarde del mes de junio en el sur de Madrid. Debo confesar que no había vuelto a Butarque desde aquel 17 de junio de 2001. Por diversas circunstancias los duelos posteriores con los pepineros en su estadio me los había perdido. Cuando el pasado domingo, 15 años después del gol de Hugo, llegué a Butarque, algo me dijo internamente que ganábamos aquel partido. Una convicción que había ido creciendo en mí desde que acabó la semana anterior el choque con el Almería y que tuve claro desde que el taxi me dejó en la puerta 5 de Butarque.

Martí, que vivió en primera persona el ascenso en Leganés, dibujó un once plagado de buenos jugadores, futbolistas la mayoría que ya estaban en la plantilla desde la era Agné en el inicio de la Liga, y condimentados por tres mosqueteros que se sumaron meses más tarde. Saúl, Moutinho y Javi Lara han dado un salto de calidad indiscutible al Tenerife, pero no es menos cierto que los buenos futbolistas que ya formaban parte del grupo blanquiazul han crecido con la versión mejorada de la doctrina Martí y con la dinámica positiva de un trabajo refrendado por los buenos resultados. Buenos futbolistas al servicio de un grupo rejuvenecido futbolísticamente y con un estilo que parece el reflejo de lo que se respira en la Isla. Orden más talento y los buenos mostrándose, como Lara con el gol, Dani con sus paradas o Carlos Ruiz y su sutil contundencia. De Butarque no solo salió un conjunto reforzado en su ilusión. De Butarque salió un puñado de buenos jugadores que saben perfectamente que pueden tumbar a cualquier rival. Que pase el siguiente.