Redacción Deporpress | A Luis Miguel Ramis no le tembló el pulso en la revolución de once en el Heliodoro. El míster blanquiazul levantó definitivamente el indulto a Alberto y Javi Alonso, quienes fueron titulares. Por su parte, sorprendió en ataque con Jorge Padilla como acompañante de Fran Sol.
La apuesta salió rana, pero nada acompañó en la noche de fútbol en el recinto capitalino. Ni fútbol, ni ocasiones, ni juego, con un equipo enormemente conformista que dio por bueno un punto que no saca de pobre. Más allá de eso, Jorge Padilla dejó muestras de su calidad, aunque intermitentemente. El majorero arrancó flojo, impreciso y viendo una amarilla tempranera fruto del desquicio. Pero poco más, ante unos compañeros que tampoco le acompañaron a su alrededor.
En el eje de la zaga, formó Alberto con nota deficiente. Errores groseros, donde uno costó gol, pues tardó en seguir la marca de José Arnáiz, a quien dejó solo sin encimarle para que definiese mano a mano contra Dani Hernández; solo el VAR le salvó de la quema. Además, en otro errático despeje aéreo, midió mal y dejó un balón servido al ataque pepinero que despejó el meta hispano-venezolano.
En la sala de máquinas, a Javi Alonso se le queda grande el papel. Ningún futbolista vestido de blanquiazul se ha acercado a una cuarta parte de lo que ofrecía Luis Milla, en un debe de la dirección deportiva a la que deberá buscarse remedio en el mercado de invierno para dar criterio con balón en sala de máquinas. No participó en exceso y, cuando se incorporaba al ataque, no terminó de elegir la mejor opción. Difícil papeleta para el canterano dentro de un escenario poco propicio tanto en lo deportivo como en lo personal.