Skip to main content Scroll Top

Los 135 días de espera de Lluís López

Redacción Deporpress | Llegó en los últimos días del mercado de invierno para reforzar el centro de la defensa, una de las posiciones que más dudas había dejado hasta entonces. Con Álex Muñoz desplazado al lateral izquierdo y la continua alternancia entre Carlos Ruiz, Sipcic y Alberto, parecía buena idea sumar un efectivo en esa demarcación. Más aún si venía desde la Primera División. Lluís López, central de la prolífica cantera perica, era el candidato ideal.

Pero su aterrizaje coincidió con la mejor racha del curso para el CD Tenerife. Mezclando Liga y Copa, resurgió la mejor versión blanquiazul. Capaces de encajar una sola derrota en aquel maratón (la visita a Huesca), de superar rondas en la competición del KO o acumular victorias en casa, los de Rubén Baraja lograron algo de lo que habían carecido con su antecesor en el cargo: estabilidad.

En el puesto de central, Alberto Jiménez encontró la regularidad. Atrás quedaron sus errores groseros del comienzo de curso. Sipcic, aprovechando las dos expulsiones de Carlos Ruiz, renació desde la austeridad de la contundencia. Sin complicarse al principio, el serbio fue ganando en confianza hasta ser goleador justo antes del parón competitivo de marzo.

Mientras, el refuerzo invernal ha tenido que esperar. En cinco convocatorias estuvo en el banquillo, pero ni una decisión táctica ni un contratiempo físico de un compañero han servido para darle la alternativa. El próximo viernes, cuando salten al césped del Fernando Torres tanto Fuenlabrada como Tenerife, habrán pasado 135 días desde la llegada de Lluís López a la disciplina insular.

Nunca un fichaje de enero tardó tanto en debutar. Aunque, bien es cierto, nunca a otro se le cruzó una pandemia por el camino. Lluís, que encontró acomodo en casa de Luis Milla durante el confinamiento, se sigue preparando en silencio. Esperando su oportunidad.

Dicen de él que es un central acostumbrado a tener metros por detrás de su portería, que se maneja bien en la salida de balón, lee bien en las anticipaciones y es capaz de jugar bien en largo. Es un producto clásico de la cantera del Espanyol, en cuyo primer equipo anhela jugar. El paso previo es triunfar en el Tenerife. Le queda esta recta final, once partidos en poco más de un mes, para conseguirlo.