Vacaciones. Avanzan mientras agoniza el Mundial. Aún sin desconectar, se me cruzan los pensamientos de varios temas. Distintos, pero puede que interrelacionados. O no. Futboleros en cualquier caso. Revolotean en mi cabeza. Pienso en España y la oportunidad perdida. En una cita mundialista marcada por el miedo, solo Alemania se animó con una propuesta de juego a la altura de su historia. Mientras, Brasil ensuciaba su nombre. Y el de Pelé, Garrincha, Sócrates, Zico, Romario o Ronaldo. Argentina, Holanda y otras tampoco han sembrado precisamente esperanza para el futuro la verdad.
Verdad es que la propuesta engancha o no. Da resultado o no. La del Tenerife por ejemplo, ajustada a su potencial, funcionó. Pero ahora necesita más. Porque sin anunciar ambición, a una afición que no ha recibido un estímulo novedoso en la campaña de abonos ni en el mensaje presidencial, solo le puede transmitir la ilusión necesaria el mercado.
Mercado que camina por derroteros complejos. Las primeras opciones se caen por ofertas superiores, ya sea en lo deportivo o en lo económico. Por las mejores alternativas quizás haya que esperar muchas semanas. Hace falta paciencia. Paciencia para no fichar mal o pagar más de la cuenta. Porque el Tenerife no tiene balas en la recámara. No puede fallar. No es la Juventus, que se puede permitir un traspaso de 22 millones por Morata, una promesa que no acaba de estallar. Que, de momento, tiene mejor prensa que cualidades. Su valor es tres millones inferior a lo que pagará el Real Madrid por Kroos, una realidad que se confirma estos días en los estadios brasileños. La comparación da miedo.
Miedo como el que debió sentir Neymar cuando cayó al césped después de la brutal entrada de Zúñiga. El brasileño se quedó sin Mundial. Y el colombiano sin sanción. Igual que Matuidi por romperle la tibia y el peroné al nigeriano Onazi. Pero Luis Suárez, por una mordida (sancionable desde luego) con la que no lesionó a Chiellini, no jugará hasta octubre. La FIFA y sus cosas.
Cosas que nadie entiende de estos organismos federativos. Que se lo digan a ustedes, que no conocerán el calendario de Primera y Segunda hasta el 24 de julio. Sin prisas la RFEF. Como los fichajes del Tenerife, ustedes para comprar los abonos, el Mundial para terminarse y yo para desconectar. Un lío vamos. Y más en vacaciones.