Redacción Deporpress | Un joven con las ideas bastante claras. A sus 22 años, Lluís López da sus primeros pasos en el fútbol profesional, pero con los pies en el suelo y la cabeza sobre los hombros, sin mirar por encima a nadie. El nuevo central blanquiazul, cedido hasta junio de 2020, se ha formado en la cantera del RCD Espanyol desde 2005.
Acostumbrado en estos tiempos a la evolución o reubicación de los futbolistas conforme queman etapas, Lluís López es una excepción a la regla. Siempre ha actuado desde el eje central de la zaga, sin modificaciones. Un líder dentro del campo desde sus primeros pasos que le han permitido ejercer con el arma de la responsabilidad, mediante el brazalete de capitán, desde todas las categorías inferiores del conjunto perico hasta el filial de Segunda B incluido. Una declaración de intenciones que da muestras evidentes de su carácter, personalidad y liderazgo.
Unos inicios difíciles
A los ocho años, Lluís López recibía la llamada de los dos grandes de la provincia: el Espanyol y el Barça. Influenciado por ciertas amistades, el de Manresa deja el equipo de su zona –Gimnástic de Manresa- para enrolarse en la cantera perica desde los ocho años. Un camino que lejos de ser fácil fue tortuoso por los sacrificios. Por aquellos tiempos -2005-, el club trataba con mimo a sus valores de futuro. Disponía de un servicio de taxis para los jugadores de la base que les acercaban a los entrenamientos.
El hándicap real residía en los kilómetros de por medio: 120 desde Manresa hasta Sant Adriá. A la ida, iba en el servicio de taxis facilitado por la entidad, pero en el camino de vuelta su chófer cambiaba por su figura paterna. ¿Por qué? El tiempo era oro. La jornada no acababa con el fútbol de por la tarde. Todavía quedaba terminar los deberes, cenar y dormir.
Un chico aplicado
Otro de los tópicos habituales que merodean dentro de las etiquetas impuestas a los futbolistas se basa en sus escasos estudios. Chicos que no han terminado la secundaria, el bachillerato o no han ido a la universidad. Un asunto que incluso llega a convertirse en una mofa socialmente aceptada, curiosamente en una época donde se autoimpone lo políticamente correcto. Contradicciones de la vida, se diría.
En cualquier caso, Lluís es un chico aplicado fuera de los terrenos de juego. Confesaba en una entrevista en La Vanguardia que “los jugadores que vienen de la base son chavales que están estudiando. El club así lo exige. Los estudios son igual de importantes que el fútbol porque al final con diez o quince años no sabes dónde vas a estar. Si el fútbol fracasa, debes tener nociones para conseguir un empleo o montar un negocio”, resaltaba.
Una tarea que lleva a rajatabla. Terminó el bachillerato científico para meterse en una carrera de Ingeniería Industrial. La falta de tiempo, unida al requerimiento de acudir presencialmente a las clases, le obligó a tomar la toalla ya que le faltaban horas del día para compaginarlo con el filial, los entrenamientos con el primer equipo y la Selección. Decidió entonces reforzar su nivel de inglés antes de meterse a cursar un grado a distancia de Administración y Dirección de Empresas, pero manteniendo su residencia en sus orígenes: Manresa. Los 120 kilómetros a modo de ‘paseo’ seguían vigentes.
Aventajado dentro del campo
Lluís López fue quemando etapas como capitán del cuadro españolista desde abajo. Desde que le ascendieron al Infantil A, fue un curso por delante del resto en términos futbolísticos. Un deportista ‘superdotado’, pero cocinado a fuego lento, a pesar de que se quedase fuera de los focos más mediáticos, como su ausencia en los torneos de Brunete o Arona.
Fue creciendo bajo las referencias de su ídolo de la época: Dani Jarque, su modelo a seguir. Internacional con la Sub-16, Sub-17 y Sub-19 de España, su salto al primer equipo era cuestión de tiempo. Formó parte de un Espanyol ‘B’ en la categoría de bronce que se convirtió en una de las revelaciones, con otro tinerfeñista como Álex Bermejo en sus filas. Ambos, moldeados por la figura decisiva de David Gallego. “Me ayudó muchísimo. Soy quien soy en parte gracias a él. He intentado sacar algo positivo con todos los entrenadores, pero con Gallego he estado mucho tiempo y ha sido de los cambios más grandes en mi carrera profesional. Estuve con él desde la etapa en el Juvenil”. Fue Gallego quien confió en darle roles en el primer equipo en este curso 2019/20, hasta su temprana destitución. Ha sumado, en términos generales, más de 2.000 minutos con la camiseta del primero equipo entre Liga, Copa y Europa League.
¿Cómo juega?
Quienes mejor lo conocen lo definen como un futbolista con grandes cualidades técnicas, incidiendo en la salida del balón. Una tarea que perfeccionó precisamente con uno de sus grandes mentores: David Gallego. “Incidía mucho en mejorar esa faceta del juego”, declaraba a La Vanguardia.
Los compañeros de pericosonline.net han profundizado en esas facetas particulares que dan idea de lo que puede esperarse del nuevo activo del CD Tenerife:
- Sin balón: Central acostumbrado a tener metros por detrás de su portería. Buena lectura de las vigilancias ofensivas y mucha confianza en su juego de anticipación. Acostumbra a abandonar su zona de influencia para acortar un pase. Su falta de velocidad la suple con su contundencia en el juego aéreo y en las disputas. Apertura del radar en su territorio para controlar todo lo que pasa a su alrededor y correr hacia atrás si fuese necesario, reduciendo el hándicap ante delanteros rápidos o que van bien al espacio. En área propia, sufre en la marca -1,82 metros de altura-. Tendencia al error en zonas comprometidas, con y sin balón.
- Con balón: Buena conducción cuando actúa en perfil natural: el diestro. Atrevido en el pase vertical, juega hacia adelante e incide en superar primeras líneas para activar a pivotes y/o delanteros extremos en espacios intermedios. En desplazamientos, buen cambio de orientación y balones en largo.