Por @juanjo_ramos
Permítanme que, con esa tranquilidad que deja el empate en el derbi y la visión de botella medio llena que se tiene del fútbol del CD Tenerife, gire mi mirada hacia el fútbol sala. Este viernes viene el FC Barcelona al Palacio de Deportes Quico Cabrera. Será el último grande que visite la Isla esta campaña y Dios sabe por cuánto tiempo más. El último descenso abrió una brecha de 20 años sin pasar por la élite.
Por tanto, ir al partido es una buena oportunidad de ver en acción a algunos de los mejores jugadores del mundo en esta disciplina. Pero también de ayudar a un club moribundo. Porque, hay que escribirlo sin tapujos, el Uruguay FS se muere. La enfermedad está localizada desde hace tiempo y se llama Andrés Pedreira. Nadie podría acusar a otras personas del mal. Otra cosa es que miremos hacia los médicos. Y en este caso, la omisión del deber de auxilio ha sido flagrante.
A saber. La afición, espantada por el enorme bajón de nivel de la plantilla, ha dado la espalda a este proyecto. Es una buena demostración de que, como en muchos otros lugares, en Tenerife la gente va a ganador. No quiere equipos que pierdan cada semana. Aunque estén llenos de jóvenes inexpertos que crecen compitiendo en desigual lucha contra los mejores. Que dan la cara como jabatos y que tienen más dignidad que cualquiera de nosotros.
Da igual, en definitiva, que esos chicos sean de aquí. Porque el “queremos más cantera” es solo un recurso para quejarse. A la hora de la verdad, la espalda. Pero sería injusto descargar todo el peso en la afición. Ni un solo empresario de esta Isla ha dado un paso adelante. Cierto es que estamos en época de crisis. Pero ninguno con posibilidades, que los hay, ha tenido la gallardía o la inteligencia de apostar por un equipo que lo necesitaba y que tiene un indudable retorno publicitario por el eco que ha tenido su caso y la competición en la que está inmerso.
¿Y las instituciones? Del Ayuntamiento de Santa Cruz no esperaba nada. Es un auténtico desastre en Deportes. Pero del Cabildo sí. Esperaba humanidad. No niego que congelar la subvención sea lo correcto. Ni siquiera que pedir la devolución de la anterior pase por cumplir la legalidad de forma extrema. Pero no puedo evitar quedarme con la sensación de que esa exigente vara de medir no se ha aplicado en el pasado en muchos otros casos. Muy al contrario, se ha empujado en positivo con una implicación que iba más allá de la obligada. Léase CB 1939 Canarias. Los exitosos resultados están ahí. Tenían y tienen fórmulas para ayudar.
Concluyo. El Uruguay también representa a Tenerife y no ha sido condenado por ningún juez, pero hay que borrarlo del mapa. Que no exista. Como si los archivos fueran a desaparecer. Esa parece ser la consigna. Y quienes piensan así, sean los que sean, están a punto de conseguirlo. Será un cadáver más en el armario donde ya habitan Tres de Mayo, Patín Tenerife, CN Martiánez (waterpolo) y CV Tenerife…
P.D. El presente puede que sí, pero la historia no perdona a los traidores.