Skip to main content Scroll Top

‘Living is easy’ (15-10-14)

Por @jf_rojas

Dice mi amigo Juanjo Ramos que siempre escribo de lo mismo y tiene razón. Mi opinión sobre los motivos que explican la actualidad del Tenerife ya está expuesta en esta columna desde hace mucho así que volver con ellos no deja de ser otra vuelta de tuerca a lo que ya conocen. Hemos hablado de las fijaciones futbolísticas de Cervera, del ambiente dividido que rodea al club y de la mediocridad institucional. Hemos hablado incluso sobre el próximo asunto de moda: esa artificiosa e ilusoria estructura deportiva que nos dejaron tras la salida de Quique Medina. En realidad, esta columna viene manifestando desde hace mucho, con mayor o menor fortuna, sus dudas sobre la situación del club y el equipo así que no es posible ofrecer ángulos diferentes mientras los hechos sigan siendo los mismos.

En ‘Strawberry Fields’ John Lennon canta eso de que “vivir es fácil con los ojos cerrados” ofreciendo la versión liverpooliana del familiar “acordarse de Santa Bárbara cuando truena”. En general, el ser humano tiende a desentenderse de las cosas que no le afectan directamente. Es más cómodo disfrutar de la apariencia de bienestar que escuchar a quien viene a contarte que en el patio trasero podrían estar plantando la semilla de tu desgracia. El mundo está lleno de conflictos enquistados que pudieron resolverse sin dificultades pero que se dejaron pudrir entre la indiferencia imbécil de todos. Preferimos llorar, indignarnos o vestirnos de sarcasmo cuando el daño está hecho a estropear nuestra felicidad virtual preocupándonos por lo que nos rodea.

Escribo y comento cosas del Tenerife desde hace muchos años y siempre me ha llamado la atención lo sordos y ciegos que somos cuando algo no nos interesa. La gente escucha al que grita, al que exagera, al que ofende cuando la situación ha llegado al límite, pero jamás escucha al que ofrece una visión crítica y en calma a tiempo. En el mejor de los casos el crítico es un ser semitransparente que nadie se molesta en escuchar y, en el peor, un enemigo que se empeña en hablar de las nubes cuando todos disfrutan de la agradable calidez del sol. Los buenos resultados son el espacio de confort en el que todo el mundo quiere vivir y cuestionarlos por cualquier motivo es inútil porque de antemano estás condenado a la irrelevancia.

Todos estos asuntos del Tenerife que hoy provocan histrionismo y cabreo mayúsculo ya estaban ahí hace meses. Entonces algunos los subrayaban y otros muchos los ignoraban, pero no había un juicio tan despiadado. Entonces, claro, los resultados eran lo suficientemente buenos como para, en unos casos, dejarse llevar por la bonanza y en otros, bajar el tono a la espera de que la moneda cambiara de signo. Pese a que me cuento entre los más críticos, nunca compartiré ni la crueldad ni el ensañamiento. No me gusta la gente que se apunta al linchamiento cuando detecta debilidad de la misma forma que detesto a los que se bajan del barco cuando ven signos de naufragio. Preferiré siempre a los que mantienen el discurso y la calma con la que se expresaban cuando los resultados eran los opuestos y aún las causas podían reconducirse. Mis respetos para los que lo hacen, sea lo que sea que opinen.