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Lasso se frota las manos

Redacción Deporpress | La reaparición de Borja Lasso en el enganche blanquiazul es una de las noticias más esperadas en el tinerfeñismo. El sevillano se convirtió en uno de los nombres propios del esquema tinerfeñista, de los más regulares y principal faro ofensivo hasta su fatídica lesión en el Heliodoro contra la AD Alcorcón. Con 26 años, Lasso llevaba cuatro goles, siendo sus mejores números de cara a puerta en el fútbol profesional, con una tendencia que invitaba a que acariciase el doble dígito de seguir dicha progresión. A la espera de su completa recuperación, podría ser uno de los grandes beneficiados en el sistema de Fran Fernández.

La figura del mediapunta ha sido una de las grandes beneficiadas dentro de su plan de juego definido en un 4-2-3-1, donde la figura de teórico enganche ha demostrado enormes garantías con producción exponencial de goles. Porque entendiendo el contexto particular de cada equipo  y futbolista, Lasso aspira a ser el Juan Carlos Real del Almería o el Stoickhov del Alcorcón.

En los andaluces, durante el curso 18/19, la explosión del gallego con pasado blanquiazul fue enorme. Tanto, que se ganó suficiente cartel como para fichar por un equipo que ahora es de Primera: la SD Huesca. En su última etapa en la Isla, Juan Carlos demostró que se llevaba bien con la definición entre los tres palos. Y allí, lo explotó bajo la batuta de Fran Fernández: segundo máximo goleador de los rojiblancos (10), solo por detrás del entonces pichichi de ese curso en Segunda, su compañero Álvaro Giménez (20).

Al año siguiente, Fernández volvió a exprimir la posición del famoso enganche bajo la figura de Juan Diego Molina ‘Stoickhov’. El gaditano, cedido en los alfareros por el RCD Mallorca, firmó unos números fantásticos para convertirse en el pichichi de los madrileños: 16 chicharros. Tanto es así, que fue el cuarto máximo artillero de la división: solo por detrás de tres delanteros puros (Stuani, Yuri y Suárez), proclamándose como el zarra de plata.

Precisamente, en estos tres casos, han sido jugadores que vivían ese proceso hacia su maduración plena como futbolistas. Juan Carlos conseguía dicho hito con el Almería entre los 27-28 años, mientras que Stoickhov ha hecho lo propio a los 26 de edad; Borja Lasso es de la generación del 94 (26).