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Las vueltas del fútbol (16-4-15)

Por @juanjo_ramos

Hace justo una vuelta, 21 partidos, el Tenerife visitaba al Llagostera con la obligación de ganar al equipo de una localidad de poco más de 8.000 habitantes que se había colado, seguramente de forma efímera, en Segunda y que no tenía calidad para oponer a la escuadra blanquiazul. Por aquellos días la todavía endeble reacción insular (siete de los nueve puntos anteriores) se iba a poner a prueba sin dos de sus pilares. No jugaban ni Vitolo ni Aitor Sanz. Pero nada servía como excusa. Había que ganar.

La desapacible tarde de Palamós resultó también pobre en cuanto a fútbol. El equipo lo hizo todo mal. Y por si fuera poco, se lesionó Roberto y se autoexpulsaron Uli Dávila y Diego Ifrán. La respuesta de la afición no se hizo esperar. Criticaron, con toda la razón del mundo, el juego y convirtieron, con menos razón, en una humillación la derrota ante semejante rival. Pero el fútbol da lecciones. Sobre todo de humildad.

El conjunto que ahora dirige Raúl Agné lleva tres partidos sin ganar, está a 12 puntos del campamento base de la salvación definitiva y recibe a un candidato a jugar el play off de ascenso a Primera. Es el mismo Llagostera que se usó como arma arrojadiza en la ida. Pero ha sumado 24 de los últimos 30 puntos. La conclusión es que ni era tan mal equipo entonces ni el Tenerife andaba tan lejos de su tope competitivo de este curso. No se podía exigir tanto.

Ahora tampoco. Por eso, debemos aprender de la comparación entre los dos encuentros contra los gerundenses para no caer en un nuevo error, el de considerar la derrota de Vitoria como un paso atrás. Defendí el pasado lunes en la radio que ante el Alavés se jugó incluso mejor que en Miranda de Ebro o Huelva. Que solo el resultado cambió. Y conviene, como dice el actual técnico blanquiazul, no caer en la demagogia a la hora del análisis. Sin Vitolo y sin Ifrán, el potencial queda notablemente reducido. Sobre todo allí donde opera el uruguayo, cerca del gol.

Por eso, hay que rezar para que pueda estar disponible el domingo y empujar en la misma dirección aceptando el #Reto10000. Del Heliodoro no se pueden escapar más puntos para que la permanencia no corra peligro. Lo demás es caer en las críticas prefabricadas. El Tenerife, amigos, no ha vuelto al pasado. Solo perdió un partido que podía haber empatado. Igual que antes ganó alguno (Leganés) que podía haber acabado en tablas. Se llama fútbol. Y es más puro que las intenciones de los que venden su producto sin pudor.

Los que no debemos volver al pasado somos nosotros. Mantengamos el buen ambiente, seamos positivos y confiemos en esta plantilla y este entrenador para acabar la temporada de la forma más digna posible. Un camino distinto a este solo conduce a la debacle.