Redacción Deporpress| La inminente desaparición de la Eurocup de cara al próximo curso es un rumor que cada vez toma más fuerza.
La incertidumbre que rodea a esta competición va tomando cada vez un rumbo más negativo para sus participantes, ya que los siete millones de coste que supone su organización a la Euroliga es un déficit que no están dispuestos a asumir los clubes que disputan el máximo torneo continental.
Si la Eurocup desaparece sería el primer paso hacia una Euroliga cerrada, sin el sistema de ascensos y descensos que se pretendía implantar tomando a la primera competición como Segunda División del principal torneo europeo para clubes.
De hecho, las previsiones apuntan incluso a que la Euroliga podría convertirse en un torneo cerrado durante la campaña 2023-24, un aspecto que dejaría a la Eurocup sin su principal aliciente y, por lo tanto, también herida de muerte.
Suceda lo que suceda, todas las turbulencias que rodean a la Eurocup en la actualidad solo terminan por confirmar que la apuesta del Lenovo Tenerife por participar en la Basketball Champions League (BCL) era la correcta.
La BCL, que seguirá bajo el paraguas de la FIBA, ha crecido notablemente y la previsión es que lo haga más todavía en el curso 2021-22 si muchos de los equipos que optaron por jugar la Eurocup deciden alistarse a esta competición en busca de intentar alcanzar el título, y el cheque de un millón de euros que se lleva el ganador, alcanzado por el San Pablo Burgos hace apenas unos días.