Redacción Deporpress| Las Palmas volvió a perder en casa este sábado (0-2). La derrota ante el Zaragoza tendría otro calado si no fuera porque la distancia con la zona de descenso permite mantener la calma.
El equipo amarillo suspende en las dos áreas. En la propia le salva los muebles el portero Valles, porque sin su labor el marcador pudo ser muy lesivo. Y en la zona de remate próxima a Cristian Álvarez, los atacantes de Mel no tuvieron la tarde malogrando las opciones que especialmente disfrutaron en la primera mitad.
La derrota es un mazazo para mejorar los datos de la campaña y los puntos para el Zaragoza son un balón de oxígeno, porque su panorama hasta este día era angustioso.
La tarde en el Gran Canaria tuvo mucho ajetreo, especialmente para los porteros. Porque salió con ambición el Zaragoza y respondió con profundidad Las Palmas. Sin embargo, el marcador al descanso reflejaba el 0-1 para los maños, pero con las espadas en todo lo alto. Aunque antes pudo pasar de todo por los rotos defensivos que ambos originaron.
El partido tuvo varios contratiempos en los propósitos amarillos, que conocían resultados y saboreaban la opción de certificar la permanencia. La primera piedra en el camino la encontró en el minuto 5, con una jugada de microscopio. Cardona agarró levemente a Zanimacchia pero, en la misma acción, contactó con su pie de apoyo derribándolo. El VAR actuó para que Gálvez Rascón cambiara su primera opinión y decretara el penalti del 0-1.
Las Palmas se levantó de inmediato, aunque de forma asimétrica en sus ataques. Fueron más profundos cuando intervenían Jesé y Oscar Clemente, llevando algunos balones que provocaron el desorden visitante. El empate pudo llegar en varios remates enviados fuera del portal de Naciente (Jesé) o detenido por Cristian Álvarez (Clemente).