Redacción Deporpress | Las Palmas sigue sin gol. La UD Las Palmas reanudó este domingo el campeonato de Liga con su visita al Sánchez Pizjuán donde los amarillos repitieron argumentos de otros partidos como visitante: tuvo personalidad, pero no gol (1-0). Y acabó pagando el acierto del conjunto andaluz en la segunda parte a falta de 20 minutos para la conclusión. El desenlace aciago fue similar al de Mestalla y Montilivi.
La labor de los amarillos en el Sánchez Pizjuán no encontró proporcionalidad en un partido vibrante, de altísimo ritmo; pero en el equipaje del viaje la tropa de García Pimienta olvidó el gol. El dato es ya una luz en ámbar: un tanto (de penalti) en cinco partidos.
El partido del Pizjuán se inició con una energía espléndida por parte de los dos equipos. En apenas 8 minutos, tres ocasiones. La primera de Viera, que a los 37 segundos disparó cruzado con la izquierda viendo cómo el balón se paseaba junto al poste de Dmitrovic.
El Sevilla comenzó a montar sus oleadas de inmediato, con una actitud colectiva presionante. Rafa Mir puso en dos ocasiones a prueba los reflejos de Álvaro Valles. Primero con un disparo desde la frontal y después con un cabezazo. Ambos peligrosos intentos los desvió el atento portero de La Rinconada.
El Sevilla se animó para cargar con muchos efectivos en campo amarillo. Y Las Palmas se ordenó también para contener a su rival, aunque sin renunciar a salir en la búsqueda del gol. La segunda ocasión de los amarillos tuvo la firma de Kirian, con un disparo desde la frontal que se fue también junto al poste de Dmitrovic.
Con el paso de los minutos, Las Palmas fue pareciéndose a sí misma. Con ello lograba apagar la fogosidad de su rival y, también, ordenarse en campo rival hispalense manejando el balón. Así fue cómo Munir El Haddadi también tuvo en sus botas la ocasión para el gol de apertura en el minuto 26. Lo hizo con un zurdazo que se perdió por encima del larguero, también a pocos centímetros del destino.
Cada vez que la aguja del minutero cubría su circunferencia, el Sevilla tenía una pizca más de incomodidad porque su rival había logrado enfriar el partido que quería Mendilibar para sus jugadores. Con el 0-0 pasada la media hora, los nervios aparecieron en algunos jugadores del Sevilla