Redacción Deporpress | Por primera vez en la etapa de García Pimienta como entrenador de la UD Las Palmas, su equipo ha enlazado dos triunfos de manera consecutiva. Y además, la cadena de otros resultados de la jornada le ha permitido al equipo amarillo dar un nuevo salto y realizar una nueva maniobra de aproximación a la zona del play off. Llegó este lunes la primera victoria local con su nuevo entrenador, que propició un final de partido entre cánticos del ‘sí, se puede’ entre los casi siete mil aficionados que acudieron al Gran Canaria.
El trabajado triunfo sobre el CD Leganés (4-2), unido al de la pasada semana frente al Real Valladolid, alimenta la esperanza para el tramo final. Porque además, los amarillos mostraron en el terreno de juego frente a los pepineros que se han quitado una losa y que mente y piernas van ahora con soltura. La UD Las Palmas, con goles oportunos de su delantero Sadiku, sabotea así al pesimismo y a los enunciados en letra gruesa que liquidaron la temporada en el mes de marzo. Todavía queda mucho por resolver.
Y con una eficacia ofensiva y mejorados valores defensivos todo es posible en una Liga tan democrática. Además, el Leganés puso a prueba la dureza mental de los amarillos. Porque sin apenas nada en su propuesta, después de una jugada tras libre directo, Qasmi se encontró un balón de oro en el área que convirtió en el 0-1.
Fue un instante de inquietud. Una nueva adversidad había llegado al Estadio de Gran Canaria, pero la respuesta amarilla fue contundente. En seis minutos el partido había cambiado de mano. Las Palmas le metió dos marchas a su juego, que hasta entonces carecía de remate, y en un abrir y cerrar de ojos convirtió el 2-1. Primero, con un gol fabricado con la sociedad entre Álvaro Lemos y Armando Sadiku. Como en Valladolid, el centro del gallego lo convirtió en gol el albanés. Y después, completó la remontada en una jugada de córner que transformó en gol un excelente disparo de Kirian.
El balón circulaba con fluidez entre los jugadores grancanarios, que volvieron a acercarse con peligro a través de Jesé. Pero fue la comisión de un penalti a Kirian, en el minuto 35, el que Jonathan Viera aprovechó para colocar el 3-1 y alejar la esperanza del Leganés.
Era lunes y el público que se acercó hasta Siete Palmas despidió a los jugadores con una ovación cuando fueron hacia el vestuario para reponer ideas y fuerzas en el descanso. Los mejores minutos de la era García Pimienta, en cuanto a definición, gustaron. Pero más el panorama que se abría.
Fue el Leganés el que elevó el listón de intensidad en la segunda parte. A base de faltas, jugando al límite con el reglamento, logró parar a Las Palmas. Por si acaso, Nafti quitó del campo a los tres futbolistas amonestaciones en la primera mitad (Nyom, Cissé y Qasmi) para no quedarse en inferioridad.
A Viera se le subieron los gemelos a la hora de juego y el técnico tuvo que cambiar el plan para la última media hora, ya sin su principal estratega. Las Palmas había perdido entonces la verticalidad, intentando medir el tiempo del partido. Sin embargo, el Leganés logró reducir de nuevo con un gol de VAR, involuntario tanto de Álvaro Lemos.
El 3-2 no generó nervios. Al contrario: Las Palmas fabricó de inmediato otra gran jugada por la derecha, con testarazo de Maikel Mesa y nueva puntilla de Armando Sadiku, el delantero calmante de las dos últimas jornadas.
Con el 4-2 no hubo minutos de intranquilidad en el epílogo de un encuentro que deja ver un panorama donde se recarga la esperanza.