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Las ligas de Tenerife… otra vez

por @juanjo_ramos

La Liga de Primera vuelve a resolverse en la última jornada. A mí, más allá del espectáculo futbolístico, me importa un pimiento. Pero hasta el sábado, día en el que se despejarán las dudas, tenemos que aguantar las constantes alusiones a las ligas más famosas de la historia: las que perdió el Real Madrid en Tenerife. En cierta forma, es normal. Fueron dos años seguidos y causaron un hondo pesar en el madridismo que, en la primera ocasión, no valoraba como opción real que un rival recién salvado del descenso pudiera dejarle sin título. Y en la segunda resultaba impensable que se repitiera la historia.

Al tinerfeñismo, señores amigos de la excusa fácil o inventada, jamás le podrán arrebatar el recuerdo del partido que cambió la historia. Aquel 3-2 de 1992 enseñó al mundo la revolución de Jorge Valdano. Doce meses después, su equipo se jugaba algo más que la honra: la clasificación para la Copa de la UEFA. Y no hubo discusión. Si en el primero fue la relajación madridista (ganaban 0-2) y el empeño insular en acaparar protagonismo, en el segundo el baño futbolístico resultó humillante para los que iban a dejarse de nuevo el título.

Sucedió que el beneficiado de aquellos dos fiascos del Real Madrid fue el eterno rival y, por eso, hemos tenido que escuchar todo tipo de excusas absurdas. La actuación arbitral de García de Loza y Gracia Redondo no explica lo sucedido. Pero pasados los años, exjugadores blancos metidos a comentaristas del circo televisivo y cómplices del lamentable periodismo de camiseta que corroe la profesión siguen hablando de las actuaciones arbitrales quizás por aquello de repetir una mentira mil veces a ver si se convierte en verdad.

Las primas del Barcelona, por las que jamás fueron condenados los jugadores tinerfeñistas, también se dan como hecho irrefutable. Y si les digo la verdad, creo que existieron. ¿Pero no era más dinero el que recibían los merengues por ganar el título? ¿Qué hay del prestigio que otorga quedar campeón? ¿No es suficiente motivación o es que los futbolistas del Real Madrid corrían menos que sus rivales porque estos iban a recibir cuatro duros?

Manolo Sanchís ha sido el último en apuntarse al carro. Parece ser que el segundo año, la mitad de la expedición sufrió en un avión temperaturas de 60 grados (de 70 según el inefable Buyo) entre 30 y 40 minutos. Para empezar, felicidades. Son ustedes unos seres humanos portentosos porque, normalmente, a partir de 42 grados empiezan los daños en el organismo. Y más si la exposición dura tanto como cuenta el excentral blanco. Dicen además que algunos perdieron cinco o siete kilos. ¡Qué barbaridad! Hay que reconocer que la historia es tan original como indignante.

El Real Madrid perdió aquellas ligas porque fue peor que el Tenerife en esos dos partidos, pero sobre todo porque fue peor que el Barcelona a lo largo de 38 jornadas. Ampararse en los árbitros, las primas o la avería de un avión no está a la altura de la grandeza del escudo que representaban. Recordarlo 25 años después tergiversando lo sucedido, restando mérito a los blanquiazules y excusando dos fracasos es cobarde y rastrero. Ya está bien. Señores amantes de la excusa fácil, lávense la boca para decir TENERIFE.