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Las cuatro quejas de Quico de Diego

Redacción Deporpress| Quico de Diego compareció en la sala de Prensa del Antonio Domínguez resignado tras una nueva derrota del Marino. El técnico del conjunto tinerfeño fue claro y desgranó los motivos que, a su juicio, habían desencadenado un nuevo revés de los sureños.

Su primera reflexión fue para mostrar su satisfaccíón por cómo hace las cosas su equipo, aunque también contemplaba un lamento. «El equipo compite bien, pero hay momentos en los que no sabe estar. Como, por ejemplo, en la segunda tarjeta a Ekangamene. Un jugador que ya tiene una amarilla tiene que cuidarse un poco más a la hora de hacer una falta así».

También lamentó el entrenador del Marino que el colegiado no dejase al Atlético Sanluqueño en inferioridad numérica en una acción anterior «en la que Theo realizó una entrada muy dura a Samu Arbelo con los tacos por delante. Son cosas que no entiendo, pero no nos vamos a desgastar con los árbitros. Hubiese sido determinante porque nosotros estábamos creciendo en el partido y ellos se hubiesen quedado con diez futbolistas. En cualquier caso, somos nosotros los que tenemos que mejorar nuestro acierto y ser más contundentes en momentos determinados».

Reiteró también De Diego la falta de acierto de su equipo, incapaz otra vez de marcar pese a contar con múltiples ocasiones para hacerlo. «No estamos acertados y eso nos está condenando. Del Sanluqueño, en el primer tiempo, recuerdo el gol y poco más. Nosotros tuvimos tres para empujarlas y no lo hicimos. Me da pena que el trabajo que estamos realizando no tenga premio para los chicos. El vestuario está roto. Lo intentan y llegan bien, pero en los partidos no estamos acertados ni nos sale lo que se trabaja en los entrenamientos», explicó.

La falta de experiencia de la plantilla del Marino fue otro de los asuntos abordados por el técnico local en su comparecencia. «Nosotros tenemos una plantilla de 18 jugadores y el Sanluqueño dobla todas las posiciones. Eso, con 5 cambios en los partidos, influye mucho. En la segunda mitad tocamos más rápido. Si mueves el balón lento, el adversario se encuentra más cómodo y, en una de esas, vino el robo que originó el primer gol. Nos dormimos un poco en el rechace y Cervero se anticipa y logra el tanto. Ellos son un equipo con muchos jugadores que han estado jugando muchos años en Segunda y nosotros somos un equipo inexperto», concluyó.