Redacción Deporpress | El clásico del fútbol canario terminó. Los focos se apagan, los compañeros de los medios se afanan en recoger sus aparatos y las calles se vacían. Después de noventa y tantos minutos de pura emoción, ahora toca hacer un balance de lo que ha sido el derbi. 18.040 espectadores, la mejor entrada de la temporada, dato sin duda a celebrar teniendo en cuenta el día, laborable, la hora del choque y la retransmisión televisiva. Ahora solo falta que cada fin de semana aumentemos esas cifras para seguir apoyando a este equipo que, de momento, tantas alegrías nos está dando.
De esos más de 18 mil, unos 900 venidos desde Gran Canaria, los cuales fueron conducidos hasta el recinto capitalino y de nuevo hasta el muelle donde se fueron con un canta y no llores a cuestas. Una situación que, por cierto, provocó cierto malestar entre la afición tinerfeñista. Y es que, cuando todos habían pactado que habría espacio para que entraran ambas aficiones al mismo tiempo, la Policía se lo pensó mejor y decidió que no. Por tanto, los nuestros tuvieron que esperar y entrar incluso tarde al Rodríguez López, perdiéndose todo el previo de un partido que estuvo cargado de emociones y con un tifo espectacular.
En este sentido, desde el Club Deportivo Tenerife se ha pedido públicamente disculpas a los aficionados blanquiazules y se ha explicado que el operativo debió salir de otra manera, aunque cuando la Policía decide una cosa es difícil volver atrás. Aun así, el derbi se desarrolló prácticamente sin incidentes y en la grada, unos más y otros menos pudieron disfrutar de un bonito espectáculo, que lógicamente y para alegría de la mayoría, se convirtió pronto en fiesta blanquiazul. Ahora toca seguir mirando hacia adelante y pensar en el Córdoba, en este peregrinaje que tendrán que pasar los insulares durante 11 días hasta su próximo compromiso liguero.