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Las cesiones no funcionaron en el Tenerife

Redacción Deporpress | La cesión de futbolistas jóvenes del CD Tenerife a otros equipos para que tuvieran el rodaje y protagonismo que difícilmente iban a tener en la primera plantilla insular no le ha salido especialmente bien al cuadro blanquiazul, que ha visto como apenas dos de esos futbolistas ‘prestados’ a otros equipos pudieron superar los mil minutos de juego, y dejando más incertidumbres que certezas en su rendimiento; además de lesiones de importancia.

Ignacio Otaño disputó 12 partidos defendiendo la portería del Tudelano de Segunda División B (1.080 minutos, 18 goles encajados), y compartiendo protagonismo con su competencia en el puesto Jon Ander Felipe, que jugó exacamente lo mismo. El entrenador Ignacio Martín Solanas repartió de manera equitativa los minutos entre sus dos guardametas.

Las lesiones castigaron a los cedidos del CD Tenerife este año, cebándose con Elliot Gómez y Adri Herrera. Los dos deben reincorporarse a la disciplina blanquiazul el 6 de julio próximo para comenzar la pretemporada. Elliot confesaba recientemente a Deporpress que fue este «un año para olvidar» en el Valladolid Promesas, y que cerró el curso con solo 407 minutos repartidos en 11 encuentros (cinco como titular pero no completó los 90 minutos en  ninguno de ellos) hasta que cayó lesionado después de haber dado incluso positivo por coronavirus.

El delantero fichado del CD Numancia y cedido al Zamora sufrió una grave lesión por la que no pudo completar la temporad y apenas disputó los últimos 10 minutos del últio choque por el ascenso de categoría, cuando ya el partido estaba perdido. Herrera fue titular en tres de los nueve partidos que jugó en el Zamora, completando 417 minutos en esta 2020/21 en Segunda División B. Tambien en declaraciones a Deporpress al finalizar esta campañana se mostró muy seguro de sus posibilidades: «Me veo en el Tenerife», dijo.

El canterano Josué Medina pudo por fin jugar una temporada más o menos ‘limpia’ después de la grave lesión del año pasado cuando militaba cedido en el Barakaldo. En Unionistas de Salamanca el extremo blanquiazul jugó este curso 484 minutos en 14 partidos, seis como titular. Su equipo cayó en la fase de ascenso a la Liga Smartbank, y jugará en la nueva Primera RFEF la temporada venidera. «No estoy todos los minutos que me gustaría», confesó antes de concluir la temporada.

No le marcharon mejor las cosas a Borja Llarena, que no salió de la isla para jugar a préstamo en el CD Marino, que no pudo salvar la Segunda División B tras un ascenso histórico de los sureños. Tuvo protagonismo para su entrenador Kiko de Diego, jugando 24 partidos en la categoría de bronce (969 minutos) con nueve titularidades (aunque no acabó ningún partido) y convirtiendo dos goles.

Cedido también en el Marino actuó el lateral Fede Olivera. 20 partidos, 17 de ellos de inicio y 1.548 minutos para el jugador del CD Tenerife con más protagonismo de todos los que jugaron cedidos esta pasada temporada.