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Las barbas del vecino (23-6-15), por @beatrizpalmero

Por @beatrizpalmero

Dice el refrán que cuando las barbas del vecino veas arder, pongas las tuyas a remojar. En este caso, las barbas del vecino crecen pobladas y, ¡ay de nosotros!, podemos incluso cantar aquello de que mi barba tiene tres pelos. Porque hace apenas seis años el cuento era al revés y ahora mismo parece que hace una eternidad de aquello. Está claro que lo de la felicidad va por barrios pero, sobre todo, que la vida es cíclica. Hoy toca estar arriba y mañana abajo. Se han vuelto las tornas y ahora es el Tenerife el que está abajo y Las Palmas el que está arriba. Y como todo, tarde o temprano acabará este ciclo y comenzará el contrario. Pero no creo, ni mucho menos, que sea algo inmediato.

El problema es que es muy difícil explicar algo así. El aficionado pedirá este año el ascenso porque hay que dar caza al rival, da igual cuáles sean las limitaciones económicas impuestas por la LFP o que el presupuesto del Tenerife no llegue, ni de lejos, al que maneja su eterno rival. Tampoco es que en el club blanquiazul se esmeren demasiado en despertar ilusión y manejar ciertas situaciones, así que aquí estamos, con la pretemporada sin empezar y el entorno tan crispado como en la era Cervera.

Mal asunto, porque, quien envidioso vive, desesperado muere. Y  sí, es muy fácil exigir ser el nuevo Éibar o el nuevo Girona, que con presupuestos exiguos rozaron o alcanzaron la gloria. Pero se nos olvida un pequeño detalle que por pequeño no deja de ser absolutamente determinante. Tanto Éibar como Girona son dos equipos sin una masa social tan numerosa y tan exigente y, sobre todo, son dos equipos con un entorno unido. Y déjenme dudar de la paz social de esta isla.

Ya no está Cervera, pero está Serrano, ahora blanco de todos los males, y si él no estuviera sería Concepción. No, no soy muy optimista de cara al próximo año, por no decir nada. Será otro año de sufrimiento. Ya saben, quien el puchero del vecino quiera probar, deja el suyo sin tapar. Y nos quedaremos sin comer.