por @juanjo_ramos
Debatía esta semana con un gran amigo, al que admiro y aprecio por su honestidad y principios, sobre la conveniencia del retorno del fútbol. Pros y contras. Al margen de coincidir en que fueran las autoridades sanitarias las que determinaran si era posible, discrepamos en la frivolidad que supondría llenar de test a los equipos de Primera y Segunda para evitar, en la medida de lo posible, los contagios.
Me decía el amigo, no sin razón, que el fútbol no es algo prioritario ahora. Y yo le respondía tratando de hacerle ver que no se trataba únicamente de un entretenimiento. Sino de una industria. Dijo Javier Tebas a finales de enero que el fútbol español supone ya el 1,37% del PIB nacional. El porcentaje asusta, pero también demuestra que hay algo detrás de los Messi, Benzema, Joao Félix y compañía. En concreto, 184.626 personas que tienen un empleo vinculado a esa industria balompédica.
Para hacernos una idea, el fútbol movía en torno a 15.700 millones de euros en la temporada 16/17. En los datos que toma PWC para hacer su informe, se equipararía al tamaño del PIB de Extremadura o a dos veces el de La Rioja. Brutal.
Sí, queridos lectores. El fútbol sufrirá ahora una dura recesión. Todo cambiará. Y lo que es peor para ustedes: no permitirá el acceso a los estadios hasta 2021 en la mejor de las previsiones. Pero debe arrancar. Cuando sea seguro y las autoridades sanitarias así lo consideren, pero no puede esperar por aquello de que es un hobby o un espectáculo. Como sucede con el mundo de la cultura, mucha gente vive de ello.
Cuando pienso en los ERTEs que están aplicando los clubes, no me duele por los jugadores. El que más y el que menos tendrá cierta capacidad para sobrevivir. Me duele por el empleado de las oficinas, la gente de taquillas o seguridad en los partidos, la empresa del césped y demás proveedores. Por aquellos que, siendo poco más que mileuristas, necesitan que 22 señores le den patadas a un balón cada pocos días y que las teles lo retransmitan. Que fluya el dinero, que vuelva el negocio. Aunque sea a medio gas.
Mi amigo, como ustedes, lo entenderá perfectamente. Aunque todos coincidamos en que la salud es lo primero.
P.D. Cuando sea oficial que habrá test cada 24-48 horas para los futbolistas, no se enfade ni haga demagogia, estimado lector. Pueden permitírselo. E igual esos test, costeados con dinero privado, evitan contagios y salvan puestos de trabajo.