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La vida sigue igual

Por @beatrizpalmero

En este último mes en el que, por una causa u otra, he sido infiel a la cita que semanalmente tengo con ustedes, me ha dado cierta tranquilidad no tener mucho que añadir a lo ya dicho, porque, para qué vamos a negarlo, la vida sigue igual, como la canción que hace ya cincuenta años catapultó a la fama a un entonces desconocido Julio Iglesias.

Porque al final, como bien cantaba el madrileño, “las obras quedan, las gentes que van; otros que vienen las continuarán”, y así la temporada sigue igual para este Tenerife que empezó con un mal endémico, con Etxeberría (qué lejos parece ya su etapa, ¿hace tanto que comenzó esta maldita temporada?) y con Oltra: la falta de gol. El regreso de Nano no trajo consigo los tantos que alcanzó en la era Martí vistiendo la blanquiazul, y a Naranjo, como bien hemos visto, lo fagocita la ansiedad por demostrar que vale lo que cuesta entre pitos y pitos del personal que lo trata como el nuevo Andrés Santos. No acertó Serrano en esa faceta, que se marchó de la isla sin pena ni gloria porque jamás lo alabaron por sus aciertos (empezando por la plantilla que casi logra ascender en Getafe, y los nombres desconocidos que han acabado reportando dinero contante y sonante a las arcas blanquiazules, como Bryan Acosta) y porque lo machacaron en sus desaciertos, falta de gol incluido.

Más de un millón de euros después, más un mercado de invierno, más un nuevo secretario técnico… continuamos la obra y la vida sigue igual, es decir, sin gol. Y, como decía Julio Iglesias, siempre hay “unos que ríen, otros llorarán”. A nosotros nos ha tocado llorar este año. Y espero que las lágrimas no duren hasta el final  y al menos podamos lograr esos malditos 50 puntos. Ya saben, “siempre hay por quién sufrir” pero también “por qué luchar”. Y equipo y afición debe luchar por llegar al campamento base, aunque sea a base de meterse con el balón por la línea de fondo como si fuera fútbol americano porque de otra manera no parece que caigan los goles.