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La vida sigue igual en el Tenerife

Redacción Deporpress | Fue un 2020 de más a menos del CD Tenerife que cierra el año con 20 puntos, casi calcando el triste final de 2019, que con derrota contra el Deportivo de La Coruña activó la alerta roja, y la amenaza del descenso a Segunda División B se volvió muy real.

Enero lo cambió todo. Pese a que Rubén Baraja no consiguió resultados inmediatos, el primer partido del año, que acabó con 4-2 en el Heliodoro contra el Albacete, supuso un antes y un después, espoleados por un mes mágico en la Copa del Rey.

Sufrió fuera de casa ante el Rayo Majadahonda en el torneo del ko, pasando en la tanda de penaltis gracias a un gran Dani Hernández y, a finales del primer mes, el 2-1 contra un primera como el Real Valladolid, permitió a los insulares avanzar a los octavos de final, donde caerían por penaltis en el Heliodoro contra el Athletic Club, al que tuvo contra las cuerdas.

Encima el punto logrado en el derbi canario (0-0) en Gran Canaria con Carlos Ruiz expulsado desde el minuto 20, cerró el mejor mes del 2020. La afición cambió su rostro, de la tristeza del final de 2019 a revertir la situación en apenas cinco semanas.

No levantó el pie el equipo de Baraja en febrero, recuperando la fortaleza del estadio para ir amarrando puntos con los que abandonar de una vez por todas los puestos peligrosos y empezar a mirar hacia arriba. Solo una derrota desde febrero hasta que a mediados de marzo el coronavirus paralizó a todo el país, a todo el planeta, y lógicamente también al deporte.

Pasarían tres meses hasta que el 12 de junio se reactivara la competición, frenando el Fuenlabrada al Tenerife en un mal partido de los de Baraja. Pero los fantasmas del pasado reciente se disiparon rápidamente, encadenando desde entonces una serie de ocho jornadas invicto, con cinco triunfos y tres empates.

Esto llevó al Tenerife a asomarse a la pelea por un playoff de ascenso que parecía un milagro, pero justo en el momento más importante de la temporada, el equipo se quedó sin fuelle. Una derrota dolorosa en casa contra un Lugo que se jugaba la salvación (17 de julio, 1-2) privó a los tinerfeños de poder meterse entre los seis primeros, cerrando el curso con una intrascendente derrota en Soria.

El atípico calendario de vacaciones, pretemporada y una ventana de fichajes más amplia de lo normal, en un panorama de crisis económica generalizado para todos los clubes, ralentizó la confección de la plantilla, todavía en construcción hasta un par de jornadas después de iniciar el campeonato 20/21.

Juan Carlos Cordero, director deportivo que llegó para suplir a Víctor Moreno, apostó por Fran Fernández para el banquillo y 10 nuevas caras en la plantilla para intentar reemplazar piezas básicas como Luis Milla, Dani Gómez y Luis Pérez, que pusieron rumbo a Primera División.

Pero el animal es un ser de costumbres y el Tenerife también, dilapidando en apenas cuatro jornadas el proyecto. Tres derrotas en un mes despertaron las primeras dudas de un equipo al que no le cogía el pulso el entrenador, a pesar de ser la sexta plantilla con mayor límite salarial.

Tras ganar al Rayo Vallecano, una mala racha de 4 puntos sobre 15 posibles pusieron en la picota a Fernández, que no remontó vuelo, siendo despedido tras dos dolorosas derrotas más; derbi en Las Palmas y en casa contra un recién ascendido, el Logroñés.

Apostó entonces Cordero por Luis Miguel Ramis, cuyo pasado como jugador tinerfeñista fue aval para tomar el relevo, pero con un calendario muy apretado, sin apenas tiempo de entrenar, tampoco ha conseguido revertir la dinámica.

Estreno con derrota en Almería, alegría fugaz en Albacete en su segundo partido y, desde entonces solo 4 puntos de 12 posibles han dejado al representativo antes del parón navideño casi que en idénticas situación que hace un año, aunque esta vez al menos fuera del descenso.