Redacción Deporpress | Eibar sueña con Europa; Las Palmas gestiona su propia pesadilla. Porque la UD salió del doble viaje a Balaídos e Ipurúa rota como equipo, con señales de crisis fuera de control. Dos derrotas por sendos 3-1 y un extravío muy importante de su personalidad futbolística. El Ferrari que el consejo de administración puso en manos de Quique Setién para la segunda vuelta da sensación de una avería profunda, sin combustible futbolístico ni excusas escapatorias. No es un problema exclusivamente de tener o no tener el balón, de jugarlo en vertical u horizontal como hizo este jueves en la mayor parte del encuentro. Es un tema de mayor calado que claramente está en las cabezas de los jugadores. Y no sabríamos expresar de otra manera que con la llamada internacional de socorro cuando una aeronave va camino de un accidente brutal. ¡Mayday, mayday!
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