Redacción Deporpress | Decía Quique Setién en la víspera que pronosticaba una gran actuación de la UD Las Palmas en Balaídos, a tenor de la intensidad que dijo haber presenciado en los entrenamientos. Ese anuncio del entrenador cesante (en junio) de la UD Las Palmas fue como el propio partido de Vigo: una decepción más. La UD desapareció una vez más en el Aeropuerto de Gran Canaria. Viajó a Galicia y en el primero de las citas de la semana acabó rota. Sin fútbol, sin chispa, fácilmente desbordable, errática, partida y por momentos humillada por un Celta que apretó lo justo para llevarse los tres puntos que le permiten soñar con Europa.
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