Skip to main content Scroll Top

La unión hace milagros (14-5-14)

Por @jf_rojas

Dicen que las desgracias unen. Yo añadiría que de hecho hay pocos cementos más pegajosos que la penalidad y el sufrimiento compartidos. Sentirse acompañado en la adversidad refuerza los vínculos de las comunidades humanas y acerca a sus miembros. Fíjense que no hay grupos más cohesionados y sólidos que aquellos que padecen alguna desdicha en común, ya sea un jefe insoportable o un desastre natural. El sufrimiento despierta la solidaridad entre la gente y la solidaridad, a su vez, promueve el espíritu de colaboración y esfuerzo imprescindible para superar los obstáculos. Los que pasan por un mal trago se necesitan y hacen más por progresar que los que viven en la complacencia, mucho más inclinados al aislamiento y el individualismo.

Me vengo refugiando en estos pensamientos después del derbi de la semana pasada. El golpe de Las Palmas fue duro para todos. Un desenlace tan cruel e injusto siempre deja un sabor amargo que cuesta quitarse de la boca. Sin embargo, superado el garrotazo, el análisis del partido provoca sensaciones más positivas de las que permite apreciar el castigo de la derrota. Contra la Unión Deportiva volvimos a ver al Tenerife vivo, fresco y agresivo que aspiraba con motivo al ascenso directo. Fue superior al rival en casi todos los aspectos del juego y sólo la baja de su futbolista más decisivo y algunos errores arbitrales impidieron lo que habría sido natural. El paso de los días no ha calmado el escozor de la derrota pero sí va ofreciendo más argumentos para el optimismo.

La cuestión es si sabremos reaccionar con inteligencia a lo sucedido. El equipo demostró que está en condiciones futbolísticas para alcanzar el playoff y la afición, al menos la pequeña parte que viajó a Gran Canaria, transmitió que no se ha rendido. Si entre todos somos capaces de transformar la frustración y el dolor del domingo en energía y vigor para el equipo los objetivos se pondrán mucho más a tiro. No soy muy dado a llamamientos épicos ni a tambores de guerra pero si hay un momento de la temporada apropiado para una demostración de orgullo es éste. El sábado el Tenerife y su afición tienen la oportunidad de aprovechar el dolor compartido tras el derbi poniendo la primera piedra de algo grande. Porque las desgracias unen y la unión a veces hace milagros.