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La última y nos vamos

Por @josefelipem

La Lazio de Roma tiene el honor de haber sido el último campeón de la Recopa de Europa. Para la historia quedará también que el Mallorca tuvo el dudoso honor de dejar escapar el trofeo aquel 19 de mayo de 2009, en el Villa Park de Birmingham una competición que siempre fue el patito feo de la UEFA. Porque la Recopa, de inicio, nació sin demasiado entusiasmo.

La idea de los organizadores de la Copa Mitropa, que eran los mismos que los de la Recopa,  era que todos aquellos campeones de las competiciones coperas de cada país tuvieran su propio trofeo. Ahora, con la actual Champions League quizás se entienda menos, pero por aquel entonces, en 1960, solo los campeones de sus ligas disputaban la Copa de Europa. Con la Copa de la UEFA heredera de la Copa de Ferias y la desaparición de la Copa Mitropa, títulos de los que hablaremos más adelante, lo cierto es que la Recopa, al menos sobre el papel, resultaba atractiva. Pero no todos lo entendieron así.

La primera edición se disputó en la temporada 60/61, pero como suele ocurrir en cada competición que empieza, solo 10 equipos se dieron cita en la misma. Muchas federaciones nacionales despreciaron la Recopa y otros países, curiosamente, no contaban con competiciones de copas nacionales, por lo que, después de la disputa de una pequeña ronda previa, el torneo comenzó, directamente, desde cuartos de final. La Fiorentina, que eliminó a Lucerna, Dinamo Zagreb y Glasgow Rangers, se hizo con el título de campeón.

El paso de los años, y que la UEFA auspiciara definitivamente la Recopa, hizo que la misma creciera y que su número de participantes fuera aún mayor. En aquellos países cuyo fútbol estaba casi monopolizado por un solo club, aquella competición sirvió como escaparate para jugadores como Bobby Moore, Franz Beckenbauer o Sadurní. Aquel torneo copero al que muchos miraban con cierto desprecio dejó también momentos memorables, como cuando en 1974, el Magdeburgo alemán, ahora en categorías regionales, se impuso en la gran final, jugada en Rotterdam, al Milan por un sorprendente 2-0, rompiendo la hegemonía de los clubes occidentales y dando a la extinta RDA su primer título continental de clubes.

Slovan Bratislava, Anderlecht, Dinamo Tiblisi o Malinas fueron otros de los clubes que gracias a la Recopa lograron inscribir su nombre en Europa, siendo más sorprendente que la UEFA y, por supuesto, que la Copa de Europa. Pero había un problema de raíz, no lograba enganchar con el aficionado. Por ejemplo, la final que ganó el Magdeburgo solo congregó a 4.641 aficionados en las gradas de De Kuip. Aquel torneo no interesaba y, a menudo, se encontraba con la necesidad de jugar encuentros de desempate en campo neutral que alejaba a la afición de su equipo. Además, la UEFA tenía una idea clara, que era potenciar la entonces denominada Champions League, dando entrada no solo a clubes ganadores de sus ligas, así como la Copa de la UEFA, torneo tradicionalmente disputado con eliminatorias a doble partido que, con la intención de generar más recursos económicos, también fue ampliado.

Aquel Lazio-Mallorca, puso punto y final a la Recopa y, posiblemente, ayudó aún más a que las copas nacionales se vieran devaluadas, algo que sucede en muchos países, aunque parezca un mal solo de España.

¿Qué pasó después?

La UEFA consideró que con las ampliaciones antes mencionadas era suficiente, pero han sido varios los intentos de recuperar la Recopa. Siempre han resultado iniciativas promovidas por viejos románticos del fútbol, pero algunas de ellas se han tomado especialmente en serio en la búsqueda de premiar a los ganadores de los torneos coperos. La evolución de los torneos de la UEFA ha traído, por ejemplo, que la próxima Champions, donde se favorecerá a los clubes importantes de Europa, se vea con recelo desde otras ligas nacionales, que entienden que el pastel quiere ser repartido entre unos pocos.

Aquellos dos finalistas nunca volvieron a asomarse por Europa de aquella manera. La Lazio compite en Serie A anhelando viejos tiempos y el Mallorca se encuentra en Segunda División, sin demasiadas aspiraciones de ascenso a Primera.

La ficha:

SS Lazio: Marchegiani, Favalli, Mihajlovic, Nesta, Pancaro, Nedved (Lombardo, min 84), Almeyda, Stankovic (Conceiçao, min 56), Mancini (Fernando Couto, min 90), Salas y Vieri.

RCD Mallorca: Roa,  Soler, Siviero, Marcelino, Olaizola, Ibagaza, Stankovic, Lauren, Engonga, Dani y Biagini (Paunovic, min 73).

Goles: 1-0, min 6: Cristian Vieri. 1-1, min 11: Dani. 2-1, min 80: Pavel Nedved.

Árbitro: Günther Benkö (Austria). Mostró amarillas a Mihajlovic, Vieri, Marchegiani y Siviero.

Incidencias: Villa Park, Birmingham, ante 33.021 espectadores.