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La última columna

Por Chus de León

Desde la tranquilidad de mi feliz, tranquila y plácida vida procedo a escribir la que va a ser mi última columna sobre el C.D. Tenerife en Deporpress. ¿El motivo? Pues que esta semana, sin comerlo beberlo, desde la lejanía, viviendo a 1.400 km de la isla y sin redes sociales personales… me han insultado y menospreciado tres veces y sin intercambio alguno de opiniones. ¿Mi pecado? Que en mis artículos ofrezco una opinión diferente a la turba que en semana de asamblea anda revolucionada demostrando su falta total de educación y de capacidad de respeto a ideas ajenas a las suyas, y pensar que Miguel Concepción es a día de hoy, la mejor opción que tiene el C.D. Tenerife para su gestión (con sus multitudes de carencias y errores). Y eso es algo que los que no admiten ideas diferentes a las suyas consideran que hay que perseguir y penalizar mediante insulto o menosprecio. Miedo me da pensar a los niveles que estamos llegando de pobredumbre y poco civismo de lo que hace tiempo fue un entorno blanquiazul sano y ejemplar, alentado por los irresponsables que día sí y día también empujan desde ciertas alcachofas radiofónicas. Sinceramente llego a temer hasta por mi seguridad, y por ahí no paso.

Solo les recuerdo una cosa a todos estos beligerantes que viven 365 días menospreciando e insultando en redes sociales. El actual presidente del Tenerife (que algún día dejará de serlo) consiguió la confianza durante la Junta que le dio la posibilidad de seguir en la presidencia durante este mandato (del que queda un año todavía) por parte de 1263 accionistas que le brindaron su apoyo para continuar. Y este año que le queda, por dignidad democrática, se ha de respetar por voluntad de toda esa gente les guste a ustedes o no. Y hay unos cuantos en el entorno birria que no opinan como ustedes (acéptenlo). Abran la mente, hay más gente por ahí y todo el mundo merece un respeto en sus opiniones. Un Miguel Concepción al que ni conozco, al que nunca me he dirigido ni conocido y al que me crucé una vez en 2008 de lejos cuando el Tenerife jugó en Cádiz en aquel 0-0 con Julio Hormiga. Y eso no va a cambiar por muchos insultos y menosprecios que lancen al viento.

Cierro el chiringuito junto a 2020. No me merece la pena, así de claro. Pasito al costado y elimino de mi vida algo que a día de hoy ni me aporta ni me suma (opinar del Tenerife) y me ahorro así que los cuatro volados de turno vayan a por mí. Me quedo mis pensamientos para mí y para mis allegados, que con ellos tengo más que suficiente (aunque por otra parte nunca pensé que mis ideas le interesaran a nadie) y agradezco enormemente el día en que desde Deporpress se interesaron en ellas como para escribir una columna de opinión. Esta isla de libertad que este este diario merece todos mis parabienes y siempre me va a tener para lo que necesite de mí.

Deseo de corazón que el tinerfeñismo vuelva a ser el que era. Un movimiento lleno de vida, positivismo y de ilusión, y no la basura en la que algunos lo están convirtiendo desde hace tiempo.

Un abrazo fuerte para tod@s (incluidos incluso los intolerantes, que yo sí que tengo la mente abierta).

A ganar al Castellón.