Por @josefelipem
Dicen que en Turín hay más aficionados del Torino que de la Juventus. Realmente, la Juve logró hacerse grande, además de por el dinero de la FIAT, por la cantidad de obreros de las múltiples factorías que el gigante automovilístico tenía repartidas por todo el país. Aquellos trabajadores eran del club de su empresa y ese club, durante varios años, estuvo siempre por detrás del Torino.
En los años 40 el Torino era el Grande Torino. Cinco ligas seguidas ganadas tuvieron la culpa de aquel apelativo para un equipo de ensueño que, además, capitalizaba prácticamente a la selección italiana (10 de sus 11 jugadores eran granata). Un hombre, Ferruccio Novo , fue clave para aquel crecimiento. Ferruccio había sido jugador del Toro y llegó a la presidencia para que el conjunto de sus amores fuera referencia a nivel mundial. Novo fue un visionario, porque supo copiar lo mejor de Edoardo Agnelli, dueño de la Juventus, rodeando al Torino de exjugadores en cargos administrativos. Novo contrató un gerente, un director de cantera y llevó a la entidad a profesionales de varios sectores para profesionalizar la entidad. Su idea era dominar en Europa, no solo en Italia.
Tras no jugarse las ligas de las temporadas 1943-44 y 1944-45 con motivo de la Segunda Guerra Mundial, los piamonteses consiguieron encarar el final de la década en su mejor momento, motivo por el cual el Benfica pidió disputar un encuentro amistoso con ellos con motivo de la retirada del luso Xico Ferreira en Lisboa. El 4 de mayo de 1949, a las 17:05 horas, el Grande Torino dejó de existir. El avión avión Fiat G.212 de Avio Linee Italiane que les traía de vuelta de la capital portuguesa se estrelló con la Basílica de Superga. Murieron 31 personas: 18 jugadores, los cuatro tripulantes, varios empelados y tres periodistas. De aquel conjunto solo se salvó Sauro Tomá, que, lesionado, se había quedado en Italia. Los motivos aún se desconocen. Unos investigadores dicen que pudo ser por el fuerte viento, otros, por un error mecánico. El altímetro habría fallado, haciendo creer a los pilotos que su altitud de vuelo era mayor. La densa niebla, por desgracia, fue clave. Paradójicamente, Ferruccio Novo siempre defendió que su equipo hiciera la mayor parte de los viajes en avión para que sus jugadores estuvieran lo más descansados posible. Él se salvó, una gripe lo había dejado en cama.
La Federación Italiana decidió que el Torino fuera campeón aquella temporada, mientras los granata eran homenajeados en cada campo, alineando a jugadores en edad juvenil, exactamente lo mismo que sus contrincantes. Incluso el River Plate cruzó el planeta para jugar un amistoso a beneficio de las familias de las víctimas tras un funeral que congregó a medio millón de personas en el centro de la ciudad, situando a aquel equipo en la historia del fútbol mundial, recibiendo el reconocimiento de sus rivales, como la Juventus, que en uno de sus últimos derbis mostró una pancarta en la que podía leerse: «Honor a los caídos de Superga«.