Por @josefelipem
El 20 de octubre de 1982 fue un día especialmente frío en Moscú. En el estadio Central de Lenin de la por entonces capital de la URSS, jugaba el Spartak de Moscú contra el HFC Haarlem holandés el encuentro de ida de los dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA. Habría sido un encuentro que no pasaría a la historia del fútbol si, desgraciadamente, no se hubiera producido una de las mayores tragedias del fútbol. Y de las más desconocidas.
Debido al frío, el termómetro registraba 10 grados bajo cero, y a la poca expectación que el encuentro había generado, se vendieron muy pocas localidades aquel día, solo 16.000 para un estadio de 80.000 espectadores. Solo se abrirían dos de las cuatro gradas del recinto deportivo, conocido hoy como estadio Luzhnikí, uno de los mejores de Europa, por lo que la mayor parte del público asistente se concentró en una zona del campo. Un gol de Edgar Gess, en el minuto 17, había adelantado al Spartak en el marcador pero, a pesar del gran dominio de los moscovitas, todo apuntaba a que el marcador no se iba a mover más.
Los aficionados comenzaron a salir del estadio, pero, casi en el minuto 90, Sergei Shvetsov anotó el segundo gol. Muchos de los aficionados que abandonaban el Central Lenin corrieron rápido nuevamente a la grada, para poder ver, al menos, la celebración del gol, lo que provocó una aglomeración entre aquellos que habían decidido regresar a sus asientos y los que estaban abandonando el recinto. La policía quiso actuar, impidiendo el regreso de los hinchas, por lo que algunos de ellos cayeron al suelo. La situación fue de desconcierto total, provocando una estampida.
Muchos de los implicados sufrieron múltiples contusiones o asfixia por compresión, que fue la causa de la muerte de 66 personas, según la versión oficial, o de casi 300 como apuntan otras fuentes. El caso es que los dos equipos no se enteraron de la gravedad de lo que allí había ocurrido y varios jugadores del conjunto holandés admitieron que solo tuvieron constancia con el paso de los años.
Sergei Shvetsov dijo pasado el tiempo que era el gol del que más se arrepentía en toda su carrera. «Si lo sé, jamás lo habría marcado, por supuesto», admitió.
¿Qué pasó después?
Las autoridades soviéticas condenaron a 18 meses de trabajos forzados al responsable del estadio, pero nadie más fue encausado. Los familiares de las víctimas pidieron que fueran juzgados los policías allí presentes, pero, como en la tragedia de Hillsborough, la justicia consideró que estos no habían sido responsables de nada. Años más tarde se demostraría que no fue así.
El estadio de Luzhnikí pasaría a tener una consideración de Cinco Estrellas según la UEFA y lo sucedido aquel día provocó, por ejemplo, que se utilizara posteriormente un sistema para desalojar los recintos deportivos en los que los miembros de seguridad van barriendo la grada en hilera para que la desocupación sea más ordenada.
Un monumento a las afueras del estadio recuerda hoy a los fallecidos.
La ficha:
Spartak Moscú: Rinat Dasaev, Sergei Shvetsov, Boris Pozdnyakov, Oleg Romantsev, Vladimir Sochnov, Vladimir Shcherbak, Sergey Shavlo, Edgar Gess, Yuriy Gavrilov, Sergei Rodionov y Fedor Cherenkov.
Haarlem: Edward Metgod, Chris Verkaik, Frank van Leen, Alwin Leijsner, Keith Masefield, Martin Haar, Wilm Balm, Luc Nijholt, Joop Böckling, Piet Keur (Tommy Kristiansen, min 85) y Gerrit Kleton.
Goles: 1-0, min 17: Edgar Gess. 2-0, min 90: Sergei Shvetsov.
Árbitro: Edvard Sostaric (Yugoslavia) Sin amonestados.
Incidencias: Estadio Central Lenin (hoy Luzhnikí), ante 16.000 espectadores.
https://youtu.be/tbltqHEymyE