Redacción Deporpress | Un grupo muy numeroso de clubes de Segunda División B está a punto de dar un golpe encima de la mesa hastiados del ninguneo al que se ven sometidos por el fútbol profesional. Hartos de que las cuentas no cuadren, de tener que realizar verdaderos esfuerzos, casi de ingeniería económica y de que solo se acuerden de ellos a la hora de pagar, se está gestando una rebelión en forma de Asociación para la defensa de sus derechos.
Los clubes de la categoría de bronce entienden que no están recibiendo nada a cambio y de que todo son exigencias por lo que están dispuestos a asociarse para crear un frente unido y reclamar lo que entienden que les corresponde. Buscan un golpe de timón para crear una Segunda División B que sea viable. Sin unos derechos televisivos que les ampare, en contra de lo que sucede en Primera y Segunda División, una masa social escasa, y unos ingresos en taquilla millonarios, persiguen defender la tercera categoría del fútol nacional y que no se vea como un pozo sin salida.
Como coinciden varios presidentes de estos clubes: «Tenemos que tener seis futbolistas profesionales (lo que supone unos gastos de 3.001€ más Seguridad Social), pagar 1.400€ al trío arbitral por cada partido, adaptar los estadios para tener una sala de control antidopaje… Está muy bien que tengamos obligaciones de equipos profesionales, pero ¿dónde están nuestros derechos?» preguntan. Los presidentes de estos clubes precursores de la iniciativa consideran que están «en el limbo del fútbol. No estamos en la Liga de Fútbol Profesional (LFP), pero sí que tenemos algunas obligaciones como si compitiéramos en ella».
Estas últimas semanas han tenido diversos encuentros para perfilar cómo funcionaría la futura Asociación de Clubes de 2ªB. Mientras que unos son partidarios de vincularse a la Liga de Fútbol Profesional, otros prefieren buscar un patrocinador para la Segunda División B. Sin embargo es complicado mantener los ingresos, cuando dependen casi exclusivamente de los abonos de los socios y la venta de publicidad estática». Además las subvenciones de los organismos públicos se han recortado o, en el peor de los casos, suprimido por completo.
Hay que recordar que la Segunda División B depende de la Federación Española de Fútbol. El ente federativo siempre se ha caracterizado por su carácter conservador e inmovilista, pero ahora parece que se enfrentará con un grupo cansado de tener que cumplir con sus exigencias sin percibir nada a cambio, salvo el derecho a disputar una competición deficitaria.