Por @beatrizpalmero
Como en la literatura, donde los tópicos repiten ideas universales que se mantienen constantes a lo largo de los siglos, al versar sobre temas siempre presentes como el amor, la vida o la muerte; también en el fútbol hay ciertas ideas que se mantienen vivas, se repiten una y otra vez, porque su validez es invariable, siempre vienen al caso.
Podríamos citar muchos de esos tópicos futbolísticos: el partido a partido, la importancia de los resultados, la falta de memoria… Pero del que quiero escribir hoy es el de la revancha. Porque, ya saben, lo mejor de la liga es que te permite resarcirte de una derrota en la siguiente jornada, en el siguiente partido. A todos los blanquiazules nos escuece la derrota en el Gran Canaria, en tiempo de prolongación y después de un encuentro en el que a los de Ramis les costó ser ellos mismos. Nos escuece más aún que nos hayan superado en la clasificación, aun estando empatando a puntos y que hayamos perdido la oportunidad de abrir una mini brecha.
Pero no hay tiempos de lamentos. Este martes recibimos al Éibar, recién descendido de primera y con una racha de ocho partidos consecutivos sin conocer la derrota. Ahí es nada. Seguro que la derrota en el derbi pica un poco menos si superamos a los de Garitano y disfrutamos de una alegría en el Heliodoro. Ya saben, un clavo quita otro clavo. Y siempre nos queda el derbi de vuelta para clavar el nuestro.
Lo único que espero es que no se desate ese ambiente nocivo y catástrofista en el que parece que el entorno blanquiazul se siente cómodo. No podemos olvidar que esta competición es muy larga, y que siempre nos va dar una revancha.